domingo, 26 de julio de 2020

Hugo Fernández Robayna



La noche evocándose a si misma, repitiendo su constante ciclo:  el viaje eterno de la luz, la travesía silenciosa del alma, la sombra pasada de un tiempo deshabitado, inexistente. 

Bienvenido Hugo Fernández Robayna a Claroscuro.




Hugo Fernández Robayna, Las Palmas de Gran Canaria. Psicólogo, psicoterapeuta, antropólogo, escritor. 

En sus propias palabras: " Soy un apasionado de todo lo que tiene que ver con las personas, con la sociedad, como decía Publio Terencio Africano: "Hombre soy nada humano me es ajeno".

"Zwischen dem Gehirn und den Händen muss das Herz sein": "Entre las manos y el cerebro debe estar el corazón"





PoemambrosiA IV1

Hibridación de dos esferas 
                   
Aquí el tiempo te invade de brisa con sus terrales sabores en cada esquina y los nativos se visten de sol sin el que sus pieles se sienten desnudas. Es hasta protocolario mirarle, guardarle, de igual a igual.

Tienen bocas de viejo y miradas de nuevo


Diríase que las palabras siempre les han pertenecido. Y que las usan con la fruición del que teme que se agoten en cada momento. Los vistazos de suspiros, los suspiros, de silencio.

El tramonto llega reprobando con afecto a la mañana: la tarde se mañanea con fatiga de domingos e ilusión de sábados. Yo no querría que fuera de otra manera y aun me parece un milagro soñar estos días con los ojos despiertos, como si los surcos del cielo y de la tierra bailasen inéditas músicas en cada día de ayer sin traicionar a sus vísperas.

El presente se alarga dividiéndose entre los vecinos de mil mares, y es algo que sucede varias veces en el recuerdo. Sin necesidad de galas. Como si la generosidad se convirtiera en hábito y éste, en afición. El caravasar descansa en el cansancio, inútil, de preguntar de dónde vienes.

Para el Hermes que sabe danzar los caminos, tales cuitas regalan sonrisas. Ocio es… irrenunciable de las siestas. Así los días con sus noches están más próximos y comparten atuendos.



Sicilia es resaca de vinos por probar. De desconocidos, el abrazo, que se reconocen, como amigos, desde la distancia, larga y próxima de un vistazo… de un suspiro…



1 N. del E.: El término Poemambrosia evoca, de manera eufónica, un concepto de hibridación de dos esferas: la palabra habla entre el poema y la prosa. Entre la luz y su sombra. Por dos. Voz es que nace. Del tres por dos… Luenga prudencia que el sueño respeta. Del acento. Oteando atrás, empero; lento asintiendo… Con aliento… Sin asiento…




TRAVESÍAS

«Todas las travesías me producen heridas

¿He de verlas con rencor por impuestas o con cariño en siendo mías?

Los dioses esperan que lo segundo decida… Pues no se desprendieron de mí con los nuevos; con las nuevas…

Ni por pura celotipia

que yo no sabría…

Apartar de mis venas

Son mejores compañeras de travesía que ésta

en sus transportes y mudanzas…

Que yo mismo. En mis quejas»




PoemambrosiA VIII1

Hibridación de dos esferas

Quién puede pronunciar tu nombre… Que, de grandes y pequeños momentos, lugares… aromas… están hechos los recuerdos. Antes del alba ya los colores tenemos… del atardecer y, en siendo así, buscamos algo nuevo y algo antiguo, nunca viejo, en cada amanecer.

Esta tierra y sus memorias están hechos de esfuerzo, sudor, polvo de muertos que en vivos viaja… y de esperanza. De tal suerte es el olivo, de torturada piel, sin su fe perder, quien, de poder hablar, te nombraría una y mil veces con el tono y los sonidos adecuados. Órficos. Afinados. Dignos de Vos/z.

Ser que, regalo de la misma Atenea, nos recuerda que la lucha, nunca la guerra, tiene sentido para iluminar nuestro ver. Uno y mil pueblos desearon vestirse con el imago de haberte conquistado… sin poderlo tener por atinado, pues no hay mitología que resista desanclarse de las raíces de la tangible alegoría.

Qué más da…si al final, siempre tú, ahora, eterna, nos sobrevivirás de omnímoda maniera para convertir a los tiranos en homéricos náufragos de sí mismos, de lo profano. Pues es de grandes anfitriones poder elegir a los invitados según su valía. Pura Calipso eres… Sicilia… ¡¿Quién puede pronunciar tu nombre…?! … 

                                                                  Hugo Fernández Robayna

domingo, 12 de julio de 2020

Laura Comatelli



La flor de romero embellece el huerto,
su aroma sana el aire de la casa.

Las palabras, como los pájaros,
se saben libres en el aire
y en el vuelo.

Bienvenida Laura a Claroscuro. 



Laura Comatelli, Villa Mercedes, San Luis, Argentina. Comunicadora social, profesora de arte y pianista.



Deshojar un romerito

Cuando demorás dos días en deshojar un romerito de pronto comenzás a pensar que las urgencias son ajenas. Que las estructuras que tenés que salvar, modificar, o adecuar no son las de afuera sino las propias. Experimentás en y con todos los sentidos que el tiempo y la responsabilidad son la ilusión más grandes creadas por el hombre, y que nada es más bonito que tu propia existencia.
Que sos capaz de habitar en y con calma, y que además podés, si querés, proyectarte para co-habitar amorosamente con lo demás.

Que los recuerdos, a menudo, te sacan más sonrisas de las que sos consciente, y que comprender las lógicas del capital es lo mejor que te puede pasar para crear y elegir tu forma de vivir en este mundo.
Cuando demorás dos días en deshojar un romerito te das cuenta de la grandeza que hay en tu vida cuando preparás un café con leche, y unas tostadas, para despertar a quien tanto Amás, te das cuenta que todo está perfecto, y que justo, en ese momento, entre los olores del desayuno que inundan la casa, tu morada se percibe hogar.

Te das cuenta que ya no te apremia no contar un calefactor, que las cosas que se te rompen son la manifestación de lo que se está rompiendo adentro tuyo, y te das cuenta también que limpiar todo eso no era algo tan terrible como creías.

Cuando demorás dos días en deshojar un romerito comprendés el significado del “no supongas”, te das cuenta que el silencio absoluto no existe, y que el canto de los pájaros es más lindo de lo que te parecía, incluso disfrutás del airecito de otoño que se cuela por tus ventanas.

Cuando demorás dos días en deshojar un romerito te das cuenta que no hay poder más grande que la palabra, que ésta es capaz de dar vuelta tu mundo en dos segundos, y que las ideas que nos formamos de todo y todos son más fuerte de lo que todo y todos son.

Te das cuenta del ritmo de tu respiración, del movimiento de cada parte de tu pie al caminar, y del polvillo que espera, sin prisa, sobre tus muebles a que en algún momento le pasés la gamuza.
Cuando te demorás dos días en deshojar un romerito comprendés, con la última hojita, que la palabra escondida es: GRACIAS  



                                                         Laura Comatelli