sábado, 23 de marzo de 2019

MEMORIAS 1er FESTIVAL DE POESÍA DE NEIVA (II)





Objeto lírico 

Ella, toda ella
cubierta de maíz
salada de día y por la noche hecha de vino
Toda ella, decía
de ramas y horizontes que se entregan a la tierra como la lluvia
toda ella
de escamas de cometa, de saltos de rana por los matices del
mundo
serena como la mar
anti gravitatoria, neutral, perfumada
embriagada de ojos de cordillera evaporándose a la sombra
Toda ella
apasionada hasta el centro, con fuego de muelle que espera
con granos de arena hasta la punta de sus dedos
con testimonios de términos prohibidos
con los brazos más abiertos con el pecho más estruendoso
con risa con pies que bailan fandango
con gotas de lluvia ácida por lamer
con antiparras de sol del desierto de Neptuno
con los labios partidos, con la resistencia en el plexo
con minutos contados con años de vida
con carne con médanos ente los dientes
con semillas, pisteando con algas marinas en los pies
con el viento a su favor con el cuello mordido
con flores de loto reivindicándose en este charco
Ella, toda ella
los calendarios los temblores de luna
toda ella
repleta de su vida
de sus sábanas de ruda y pino
Toda ella
morena y caminante
creciendo como ala de candela
dándome de beber gota a gota
acercándose al tormento
formando fila para vivir


                                                                 
                                                                 Luciana Nacimento 
                                                                 Argentina 

Noche 

Entonces, la noche
Persigue mi alma
La desnuda, la habita.


                                                                      Isabel Henao 
                                                                      Buga, Colombia 


Poema 4

De tu jaula para afuera
todos los pájaros son míos. 


                                                        Luz Marina Barrios Acosta 
                                                        Neiva, Colombia

Sueño de luz

Desde niña tuve miedo a caer
caer de la cama, del árbol, caer a la fuente caer desde el caballo
caer desde el techo, del columpio
Temor a caer desde la fuerza de gravedad cuando fijaba mis ojos
en las nubes.
El miedo luego se hizo pavor, espanto, pánico
Terror a caer por las escaleras, caer desde los edificios
temor a caer desde mi infancia.
Con el miedo al vacío, me agarré de las barandas, de las cuerdas,
de las ramas
Con el miedo al abismo me cogí de las tejas
de otras voces, de otra sangre, de otras manos, de sonidos
hasta que un día decidí romper los hilos, los tallos, las briquetas,
los signos, las
palabras y ascendí para caer sin agarrarme
grávida espesura humana que rompe su cadera, sus brazos, su 
cabeza, su amor, su
paradigma y se unta de barro para dejar al aire la luz crepuscular
sobre la herida

Me atreví a caer entonces desde la hoja hasta el suelo
desde el puente hasta las gotas que se hacen sobre el río, oscura
espuma
caer desde la cuerda hasta la arcilla marcada por los pasos 
caer desde la cúpula clerical hasta el lodo
caer,
honrara el desplome, el derrumbe, el desliz
caer
  caer para liberar lo más profundo de mí misma
y hallar en la promesa de lo oscuro y lo profundo la radiante
certeza de la luz.


                                                               Luz Dary Torres Peña
                                                               Neiva, Colombia


El arte de ensoñar

                                                                                                                                  A mis hermanos

Ahora que tengo como territorio la nostalgia
Recuerdo a mi madre planchar en silencio
Alisando arrugas, sosegando tempestades
Pantalones de paño desgastados
Camisas almidonadas, cuellos roídos
Vestiditos y camisas de diversos tamaños
Pantalones remendados en las rodillas
Con bolsillos en donde cabía el mundo

El dragón de hierro
Domesticado en sus manos
Se doblegaba sereno
Y ella transformaba su dolor
En trance cotidiano 
De caricias maternas.


                                                                   Yineth Angulo Cuéllar 
                                                                   Neiva, Colombia



Las palabras 

Qué difícil es aferrarse a las palabras que salvan,
Sobre todo las que te llevan de la mano,
Las que te descubren el mundo,
Las que te muestran tu alma,
Las que develan los pensamientos de las nubes,
Las montañas, los ríos y tus sonrisas.
Las palabras se pueden amar y odiar,
Pero ellas siempre esperan lo mejor de ti.
Las palabras sufren con los labios rotos,
Con la felicidad como truco humano.
Ellas, saben salvarme del mundo,
   Cuando las percibo o las trazo.
Nunca se conduelen de mí,
Por el contrario me retan
Y yo, acepto ese duelo.


                                                      José Onías Cuéllar Calderón 
                                                      Neiva, Colombia

Amarte no es simple

Me preguntaste si amarte es fácil.
Te dije: si.
Me preguntaste si amarte es simple.
Te dije: No

Tu cara de asombro
Vislumbro duda y temor.

Amarte no es simple,
No es algo sin sabor, 
  sin trabajo ni complejidad.
diaria tarea de construcción
De encontrar tus aristas,
Tus curvas, tus formas erróneas
Y hacerlas nuestras,
Inconfundibles e intrigantes.
Fundirlas en una
/sola complejidad
Amarte es un placer.


                                                                  Adonis Tupac Ramírez
                                                                  Neiva, Colombia

II

Tu boca es fuente de agua
Apacible paraje de pinos
Ningún remolino me es ajeno

XI 

Regreso de tantas muertes.
Hay un sabor de agua fresca en tu voz.
Nos costará una luna volver a querernos. 



                                                                 Edinson Fierro 
                                                                 Cali, Colombia 


FESTIVAL DE POESÍA DE NEIVA 
Segundo Festival 



miércoles, 20 de marzo de 2019

MEMORIAS 1er. FESTIVAL DE POESÍA DE NEIVA




A lo largo de la historia, la ciudad de Neiva fue considerada uno de los puertos fluviales más importantes del país. Del mismo modo, ha sido un destino de la palabra. De esto nos pueden dar cuenta los distintos momentos donde Neiva ha sido cruce de caminos para muchos escritores, poetas y amantes de la literatura.

Sólo para hablar de los últimos años, podemos mencionar en primer lugar el Encuentro de Escritores propiciado por el maestro Luis Ernesto Lasso, quien desde la Universidad Surcolombiana durante muchos años gestó un colectivo de estudiantes que trajeron a esta cálida provincia las más destacadas voces de la literatura de Colombia y el mundo. Luego vinieron muchos intentos por repetir eventos desde la institucionalidad donde la literatura llegara a otros escenarios y a nuevos públicos, más allá de las murallas universitarias.

Otros puntos de llegada a nuevas publicaciones y sus autores, han sido los concursos de literatura, los programas de promoción de lectura y escritura que lideran las secretarías de educación y, también, las cada vez más frecuentes agendas literarias de nuestras bibliotecas públicas.
Como encuentro de escritores, es importante destacar el papel de la Organización Casa de Poesía del Huila, liderada por Pedro Licona, que realizó el primer encuentro nacional de mujeres poetas de Neiva finalizando la década de los noventa, luego de que por primera vez, junto a la poeta Amparo Andrade, participáramos del Encuentro de Mujeres poetas en Roldanillo, Valle.

Podríamos referirnos con nombre propio a muchos ejercicios de activismo cultural que han sido vitales para forjar la tradición literaria de la región, pero no es el escenario para ello. A todos esos escritores y gestores que han propiciado dichas actividades, tan solo les debemos gratitud. Sea su interés el académico, el literario o el de la gestión cultural, nos han permitido que hoy se reclame cada vez más, una nutrida agenda cultural y literaria para la capital del Huila.

Este Festival de Poesía de Neiva, recoge muchas de las intenciones de abrir espacios a la poesía en la ciudad y para los ciudadanos. Nos enfrentamos a momentos aciagos de la realidad, donde cada vez el ser humano es menos sensible frente al otro y donde la palabra ha virado su valor protagónico y constructor. Es por ello, que la ciudad reclama la poesía como una posibilidad de humanizar la vida, de gestar una nueva cultura ciudadana. Además de permitir que Neiva, la capital del río Magdalena, vuelva a ser ese puerto de la palabra, a donde llegan las voces de la poesía.

Démosle la bienvenida a la poesía.

Bienvenidos a Neiva, destino poético del sur colombiano.


Ana Patricia Collazos
Directora del Festival de Poesía de Neiva





¡Sólo la palabra nos salva! A esta sentencia le agregaríamos, pero cuando la palabra se hace poesía, magia, ensueño, catarsis, ¡nos libera! De igual manera, cuando dos o tres palabras poéticas se juntan, se acarician, se merodean, se repelen, se repiten, se sufren, se conduelen, se musitan en el tejido verbal de los autores, se tornan obras líricas que danzan de un lugar a otro para ser creadas, escuchadas y compartidas.  Y ¿qué pasa cuando estos seres de poesía se juntan? Cuando comparten esos versos liberadores que permiten con-mover, encontrarse, transformar a un público?

Algo pasa y ha pasado en esta tierra de promisión, de versos y canciones que entretejidos han dado un cuerpo artístico al sentir opita, a la subjetividad del alma andina de Neiva que, se mece entre los Andes y siempre van marcados por nuestro gran río Yuma.

Pues cuando estos seres, poetas, se juntan todo lo vuelven fiesta de la palabra, revuelan las imágenes, se producen sentimientos, se aletean verdades para y por descubrir, pero sobre todo para transformar. Y de ahí, nace la palabra FESTIVAL de fiesta, especialmente cuando hay un conjunto de representaciones dedicadas a un artista o a un arte, como la significa el diccionario de la Real academia de la Lengua.

Es por ello que ya era hora de hacer de la palabra poética huilense un Festival que en contradicción a su esencia liberadora, se le confinó por cuatro días a ser protagonista de la ciudad, entre el 16 y el 19 de julio de 2018. A este encuentro llegaron invitados internacionales, nacionales y regionales que entrecruzaron discursos poéticos y sentires con estudiantes, jóvenes, universitarios, amas de casa y población en general para ser escuchada, valorada, sentida, reconocida. En efecto esta fiesta de la palabra permitió que los cuatro días fueran aireados con el aleteo de una desbandada imaginativa, promovida por versos que apaciguan y menguan tanto dolor que destila actualmente la patria.

El salón fue vestido, los protagonistas llegaron, el público se agolpó en auditorios y colegios, todos hicieron parte del I Festival de Poesía de Neiva, fiesta de nidos de pájaros, animales, emociones y mundos imaginados con sentimientos que dejaron huella en esta ciudad calentana, que siempre tiene abiertas sus puertas para hacer de su vida un Festival; esta vez, el de la palabra poética. Compruébelo ahora usted querido lector en este libro, acarícielo también, de-gustelo en cada verso de los autores que participaron y que a continuación se presentan. ¡Sea cómplice del más fiel testimonio de este primer encuentro festivo con la poesía en Neiva!

                                                                    Martha Cecilia Andrade Calderón
                                                                    Poeta Invitada.





La vida se canta, se decanta, germina, vuelve y crece.
             La poesía nos encuentra en el momento justo.
                              Bienvenido 2do Festival de Poesía de Neiva.



lunes, 4 de marzo de 2019

ENTRA-MAR Antología Poética (Tomo II)





HONDURA INNOMBRABLE

Me extravío en la contemplación de la sed
y pronuncio las grietas del deseo
con una lengua desconocida y ebria.
El dolor es ahora una nebulosa en la garganta,
una fluctuación salobre,
un fervor palpitante que se agita en la sangre
al pulsar las raíces de la ausencia.

¿Cómo es posible que el amor fuera un navío
fletado hacia la muerte?
¿En qué ruta mi boca se apartó de los besos
que un ángel húmedo había depositado?
¿Qué indicio terrible me arrastró hasta el fondo del océano?

En la mar de las tribulaciones habita un nombre
que ya no existe,
el cadáver de un beso abandonado en la orilla,
un naufragio íntimo
perfumado con las fosforescencias del silencio.

¿En qué instante me dejé seducir por las profundidades?
¿Qué designio me condenó a ser una criatura abisal?
¿Qué verdad pavorosa se oculta entre las multitudes de algas?

Me extravío enjaulada en una cárcel de agua y sal,
en la hondura innombrable
donde sólo fulgura la saciedad del vacío,
donde llorar es una labor inútil y redundante,
donde el amor es una embarcación
que se hunde entre la pesadumbre.


                                                                    Sandra Uribe Pérez
                                                                    Colombia 



EL MAR 

El mar, que es sabio, sabe decir adiós
y retirarse en silencio,
sin forcejeos con la tierra
o sin reclamos a la luna.
Los seres oceánicos lo entienden
y las ballenas cantan al verlo marchar.
Algo de la vida se retira cuando el mar
disminuye su presencia.
Las ostras cierran sus puertas
y conservan gotas del agua que se fue
para sobrevivir durante su ausencia.
El mar se aleja dejando recuerdos sobre la arena.
En los charcos que quedaron
se refugian los animales que más lo extrañan.
Yo lo veo partir, con cierta ternura,
dejando sobre la arena barcos, troncos
y la silla desde donde observo
como se va secando la memoria.


                                                                      Daniel Matul 
                                                                      Guatemala



FÁBRICA

¿Son flores estas criaturas abismadas?
Mira no más dónde empecé,
de dónde saqué tanta fuerza para cantar como un buen dios
de inundación
en inundación.
Un holocausto más y la vida acaba.
La vida no acaba en un poema,
pero si esa máquina filosofa estúpidamente, habrá
liberación de fantasmas
tendidos sobre los campos.
Y eso sería arte viejo.
El que se desplaza lejos de su campo, flota
en sus cosechas porque no tiene ganado.
Son pájaros en las manos,
humeantes por un vuelo.
No purifico la palabra ni el nacimiento de la materia después
del juego iniciado cuando mi equipo toma la punta.
No purifico tampoco al dios de esta historia.
Estas palabras tienen su negocio
en la producción
del jardín y del poema
como una matanza pública.



                                                                   Willy Gómez Migliaro
                                                                   Perú


De la rabia nace la esperanza,
Hablo desde las heridas de fuego.
Hablo desde el otro lado, del pan ensangrentado.
Soy terrorista
escribo versos molotov,
Incendio mis voces
Soy terrorista.
Mi lengua es un país ingobernable
Insurrectas mis piernas
Mi útero
Mi cuerpo
Soy Eva
Serpiente
Pecado
Y cruz.
Derramo la sangre de todas las caídas...
soy lugar de rebelión y de rabia.
Mi orfandad no es lejana a la esperanza,
soy las niñas que han violado, la espalda lacerada,
un montón de sueños rotos,
he resucitado tres mil veces
hoy estoy de pie para gritar el nombre de todos mis demonios.


                                                                               Dariela Torres
                                                                               Honduras 

   Mi padre murió joven,
   su ausencia tiene rostro joven.
   Lo recuerdo por las calles
   de rostros conocidos:
   En el vendedor ambulante,
   la mujer de luna fértil
   con sus niños de frutas.
   En las realidades de cada día
   en espera de un resplandor
   para el alma silente.
   Mi padre ha trascendido a mi vejez
   en manifestada suavidad:
   en los poemas que le hacen alusión,
   en las fiestas de la vecindad,
   en la calidez de mi familia
   y en mis cabellos canos
   que le dejo acariciar.


                                                                             Edgar Francisco Mata
                                                                             Costa Rica

INTERRUMPIDAS

Porque todas en algún punto somos mujeres rotas,
de pie, reconstruidas, exhaustas pero fuertes,
con suturas de tiempo,
reivindicando el alma en un abrazo.
En nombre de las que no eligieron,
asumimos el rol sobreviviente.
Las vidas sin derechos en un profundo dolor desanudado
que deja ecuaciones con incógnitas y tramas sin castigo.
Un quiebre intangible sin coartadas,
la honda procesión de los fantasmas
adhiriendo carátula al destino.
Este homenaje es un enjambre de letras sigilosas,
un eslabón perdido de la memoria que todos conocemos,
es el nombre de todas en cada una y en nuestro compromiso.
Nos tatuamos conciencia en esta lucha,
poniéndole palabras al silencio
Imaginando dolores sin respiro,
sangrando por la herida de todas las ausencias.


                                                                                   Paola Ippolito
                                                                                   Argentina 

EL ZAGUÁN DE LAS BEGONIAS

Cuando él se marcha
ella mastica la tierra
hasta romperse los colmillos,
la guarda en el fondo de su laringe,
y las lombrices crecen en su pecho.

Inclinada en el jardín de las begonias,
vomita hasta el amanecer,
cansada, con los senos agrietados,
guarda ese olor de animal crudo,
espanta los alacranes
que se albergan en el lodazal,
despide a los cuervos de su memoria.


                                                           Elizabeth Córdoba Pérez
                                                           Colombia 

CUENTAGOTAS

Marcas mi muerte a diario
pienso dejarte y
tengo miedo a estar sola.
Prefiero este cuentagotas
marcando el almanaque de mi cuerpo,
en mis oídos tu voz
mostrándome tus garras, tu cuchillo, tus dientes.
Todos miran y saben.
Me arrojan al silencio.
Nadie abre mi puerta,
por dentro mis llaves están rotas.


                                                    Nedy Cristina Varela Cetani
                                                    Uruguay

LA NOCHE

La del sueño
La de las confidencias
La de las distancias
La de las llamadas
La de los escritos en mesas duras
La que acompaña la sombra que se alarga
En las paredes solitaria
La noche, la luna
Papel en blanco
Y unos ojos
En otros ojos
La noche.


                                                               Miguel Ángel Ferreira 
                                                               Argentina

          ESPERANZA

          Siempre habrá un hilo de luz
          colgando de ninguna parte.

          Un hilo
          que soporte nuestro peso

          un hilo
          de donde sostenerse.


                                                   Sergio Antonio Chiappe Riaño 
                                                   Colombia 


ENTRA-MAR
Antología Poética (Tomo II) 


ENTRA-MAR
Antología Poética (Tomo II)

Compilación y Prólogo
Por Edilson Villa M.

SAKURA
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EDICIONES 

Bogotá, Colombia
2019

miércoles, 13 de febrero de 2019

Elvira Alejandra Quintero


Decir luz y oscurecer el día, decir tiempo y detenerlo. Llamar la nostalgia y no encontrarte, tirar piedras a la lluvia y verlas hundirse, sentarse a la sombra de árboles mudos, ver amarillar las hojas. Llenarse de otoño.

Bienvenida Elvira Alejandra Quintero al Claroscuro. 




Elvira Alejandra Quintero, Cali, 1960. Arquitecta y Magíster en Literaturas Colombiana y Latinoamericana. Profesora de Literatura en la Facultad de Ciencias Humanas  y Sociales de la Universidad del Cauca. 

Publicaciones: 

Hemos crecido sin derecho. Editorial Altazor, Cali.1983. 
La noche en borrador. Alcaldía de Chiquinquirá, 2000. 
La ventana: cuaderno de Ana Ríos. Universidad del Valle, Cali. 2002.
La mirada de sal, 2005
Los nombres de los días, 2008
Memorias de Alejandrina, 2012
5000 kilómetros al sur, 2013
Intemperies. Ediciones Hespérides, Argentina, 2018

Premios: 

Premio de Poesía Antonio Llanos, Cali, 1984, por el libro Hijos de los sueños 
Premio Nacional de Poesía  Ciudad de Chiquinquirá 1999 por el libro La noche en borrador.
Premio de Poesía Jorge Isaacs, Cali, 2004 por el libro La mirada de sal
Primera mención en el Premio Internacional de Poesía Crisóstomo Lafinur, San Luis, Argentina, 2011
Premio Dámaso Alonso, 2018, otorgado al conjunto de su obra intelectual por la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid.


Elvira Alejandra Quintero



Lluvias

1.

Ahora la lluvia resbala por los caminos verticales del espacio.

Nubes de humo formadas con nombres de poemas bailan tras un
   cristal, y los pensamientos se hacen más fuertes cada vez que las
   gotas se derriten.

Afuera las calles se complican con horarios y leyendas
lento viajar y girar del pensamiento
la lluvia nos abraza, el calor nos derrite.

El fuego baila sobre caminos cóncavos, y la voz del cielo se hace 
   dura. 


 3. 

Sentada frente a la tarde dije que quería morir.
Pero no estabas y nadie más podía escucharme.
Sin tener hacia donde crecer la rabia.
A quien decirle
a quien decirle.



La sentencia 

Lloverá
otra vez de nuevo y para siempre.
Lloverá y no podrás volver a abrir los brazos
bajo el cielo azul de la ciudad que amaste
allá
en ese verano en que lo quisiste
para siempre



Estación Bahía Blanca 

3. Soledad

Voy por caminos áridos despejados pelados tristes solos.
Me pregunto qué hice aquí hace mil años que debí volver ahora.
Me digo que amé aquí seguramente
me digo también que lloré aquí seguramente
me digo que fui feliz aquí seguramente.
Voy por caminos amarillos que me hablan del Van Gogh que amo 
   y no es de aquí.
Voy por caminos de árboles desnudos
e impúdicos
y solos.
Les pido una fruta y me dan una pregunta que guardo en mi libreta
les pido un amor
y me devuelven una fotografía marchita
les pido un verso
y me gritan una copla antigua.

Pero no he de regresar aún, me digo.
Mi tierra llora bajo la belleza de sus cielos
olvidada del mar y de los ríos que lavan la sangre regada arriba
en los páramos de azufre y cabuya
en los bosques de cedro negro apretujados para escalar al sol 
   lejano arriba.

Campanillas diáfanas del viento hacen trizas la tarde que cae
violines imitan el gemir de las mujeres. 


2. El sur

Aquí la palabra se estrangula
y tapa el sol
y su camino deshecho de hojas muertas en el último otoño.
Pero canta todavía mi voz
y no teme herir las palomas que vuelan dispersas en el aire azul.

Mandarinas aroman mis recuerdos
y la niebla de paraíso donde me dijiste adiós la última tarde
aquella en que no miré hacia atrás
por miedo
rogando enterrar al fin los muertos de mi pasado.

Porque mis muerto no son sólo mis recuerdos
ni mis besos jóvenes en tu cuello
ni mi amor de muchacha
ni mi alegría desprevenida con mi pelo al viento.

No mis muertos apuñalados en sus bosques de trigo
y de café y de frutas de trópico hirviente.
No mis muertos contados por decenas
en los dedos de las manos de los brazos
de los miles de enterrados anónimos en los bosques de mi tierra.

Por eso dije adiós, hastiada.
Por eso la palabra se estrangula
y muere cansada bajo un sol de otoño al sur del sur.




Intemperie

Entonces beso el aire
con las preguntas que aún cierran el puño
y con los pies el agua de estos mares helados:

Vengo de un siglo estéril para la dicha y cruel para los que se aman
y yo soy su símbolo y su vástago más fiel
su hija.

Ofrezco a la tierra mi sed y mi nostalgia
y enciendo el fuego
con todas las sombras que guarda el libro de los días:

Allí el camino
su lluvia y sus espejos
sus cruces abiertos y cerrados
su intemperie.


                                                         Elvira Alejandra Quintero 




Intemperies
(Antología temática)
Elvira Alejandra Quintero 
Ediciones Hespérides 
La Plata, Argentina
2018



sábado, 9 de febrero de 2019

José Onias Cuellar Calderón


El río es el paisaje de la infancia, los juegos, los sueños. La parte tuya que corre libre bajo el cielo de la noche. El río es la vida mirándonos con sus ojos de agua, arrullándonos con su murmullo. 

Bienvenido José Onias Cuellar al Claroscuro. 

                                                                                 Con Augusto Roa Bastos, Asunción, Paraguay


* ¿Quién es José Onías Cuéllar Calderón?

Un ser comprometido con la vida, celebrar la vida, defender la vida desde la acción, desde la palabra. Soy un caminante eterno, un aprendiz constante que busca detrás de las esquinas lo que el ser humano dejó perder: el asombro.
Un ser que busca alejarse de la manada citadina. Las ciudades me aterran por su apariencia excesiva y su consumo. Lo rural es más prístino, más libre, menos codificado, excento de posturas y reconociendo la naturaleza.


* ¿Cómo fue tu encuentro con la poesía?

A temprana edad. La poesía llegó con el río. Crecí a tres cuadras del río Magdalena. Me llamó la atención la prolijidad del río, su fortaleza y su fragilidad a la vez, su rebeldía y su eterno caminar. Eso me llevó a leer a Rivera  primeramente en la forma métrica, luego Whitman a los nueve años en hojas de hierba, Aurelio Arturo y su natural verso. La desfachatez de Hemingway, la sacralidad en Unamuno, la vitalidad de Machado y sin duda la musicalidad profunda de Pombo y el amor ido de Silva. Fueron mis lecturas a edad primera. Luego vinieron los demás, grandes poetas.


* ¿Qué buscas en la poesía?

Sacar de mis venas ese dolor de tierra y de  sangre primigenia, vociferar los derechos prohibidos, contar los sueños, sacudir el alma de la palabra y expresar lo que veo. Soy egoísta, no escribo para nadie, ni siquiera para mí, solo hago un acto que demuestra mi finitud pasar por la existencia.


* ¿Qué has encontrado?

Retos, angustias, compromisos, persecución. Quien escribe, no puede dormir tranquilo, la eterna búsqueda de sí mismo lo mantiene ocupado. Siempre estamos huyendo del molde. Tal vez ese andar huyendo nos conviertan en pasos edípicos o en versos caínicos, siempre ajenos.


* ¿A dónde te ha llevado?

A desandar lo andado, a confrontarme con sigo mismo, a romper esquemas de la mass media, a cuestionar el status quo. Me ha servido la poesía para pasar de mirar a ver. Es beligerante la poesía, retadora, por tanto, es quinésica y asombrosa. Sin la palabra poética difícilmente hubiese encontrado el camino para empezar a descubrirme en el mundo.


* ¿Por qué creer en la poesía?

Porque es polifónica, es decir, te da la posibilidad de múltiples voces para ver el mundo. Claro está que ese poder de ver te exige y te presiona. La poesía no tiene miramientos con nadie, ya que es obsesiva y egoísta en su rigor. Ese rigor es lo que la fortalece y se puede creer en ella.


* ¿Con qué palabra te identificas?

Río. El afluente (la vida) que construye su cauce (experiencia diaria) en su fluir cambiante. Ser río es sufrir esas pequeñas muerte huidobranas, es rehacerse a diario, lo cambiante, la eterna  tetraléctica


* ¿Qué poetas han influenciado tu voz?

Rivera, Aurelio Arturo, Silva, Machado al inicio en mi niñéz, Luego Whitman, Vallejo, Rimbaud, Gomez Jattin, Lezama Lima, Keats.


* La poesía: En voz alta o en silencio

En mixtura de acuerdo a el momento. Una voz adecuada realza un poema para que vibre la poesía. Un silencio interno para degustarla en su plenitud. Alzar la voz poética a los cuatro vientos es una buena posibilidad de despertar


* ¿La poesía construye sociedad, forma valores?

Somos en esencia simbólicos, por esta razón lo poético está dentro del ser humano porque lo sensibiliza y lo apertura. Apertura doble hacia el mundo externo y hacia la interioridad del ser.  Un ser sensibilizado por la poesía respeta mejor la postura de otros que difieran de él. Respetar la posibilidad del otro es una forma de poetizar la existencia.


* ¿Hacia dónde va la poesía?

Va con el ser en su historia. Desde que no dejemos de preguntarnos y asombrarnos por el mundo conflictuado para liberarlo. No importa que seamos eternos caminantes si nos lleva hacia nosotros mismos, descubiertos en la naturaleza misma. La poesía va en la huella histíca del hombre reconfortándolo cuando lo cuestiona. Sobrevivirá.




José Onias Cuellar Calderón,  Neiva, 1967. Licenciado en Lingüística y Literatura en la Universidad Surcolombiana. Cursó estudios en Pedagogía de la creación literaria- cursado.Universidad Surcolombiana.

Especialista en Administración de la informática educativa Universidad de Santander.
Candidato a la Magistratura en Gestión de la Tecnología   Educativa-  Universidad de Santander.
Docente en la Fundación Universitaria Escuela Tecnológica de Neiva. FET

Obras y Participaciones


Invitado al 1°,2° y 3° Encuentro nacional de escritores. Fondo mixto de cultura y Gobernación del Huila.
Invitado  al 1°,2°,3° y 5° Festival de poesía y otros asuntos literarios.
Parvulario, publicación colectiva de relatos.  Octubre 2005.
Incluido en La tarde está como para contar cuentos, antología del minicuento. Noviembre del 2007.Altazor Editores.
Prologuista en el libro: El combo de Llano Grande del escritor Aníbal Plazas Barreiro. Editorial Gente Nueva. Bogotá, DC. 2015.

Representante por Colombia en el V Encuentro Internacional de Escritores, Córdoba, Argentina.
Expositor invitado a la 43°  Feria Internacional del libro Buenos Aires, Argentina  (2017) con el libro: Las voces del Río. Editorial: Trascendernoa. Tucumán, Argentina.
Ponencia En la Feria 43° Internacional : Lectura Crítica y Literatura.
Escritor invitado a la XIV Encuentro Internacional de Escritores de Mercosur, Hernandarias, Paraguay.
Disertante en el XIV encuentro Internacional de Escritores Mercosur.Paraguay.
Escritor invitado y disertante en el X encuentro Internacional de Escritores Tarija – Bolivia.
Expositor invitado a la 44°  Feria Internacional del libro Buenos Aires, Argentina(2018) con el libro: Misteralia. Edición  Colombo-Argentina. Editorial: Trascendernoa. Tucumán, Argentina.
Disertante invitado por La universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) a la facultad de Educación y Ciencias Sociales. Mayo del 2018.
Prologuista del Libro sobre Estética Cuántica,2018.
Escritor y disertante invitado al II Encuentro Internacional de Escritores en Sochica, Perú.

Libros publicados  recientes:

 Las voces del río. Poemario. 2017. Editorial Trascendernoa. Tucumán. Argentina.
 Misteralia. Micro-relatos. 2018. Editorial Trascendernoa. Tucumán. Argentina

Libros próximos a publicar:

                                    Historias de mi barrio, narraciones.
                                    Historias primigenias, micro-relatos.
                                    Contracorriente, poemario.

Tallerista de Promoción Lectora, Lectura Crítica y Pensamiento Crítico en la Biblioteca Banco de la República Neiva.
Conferencista invitado a Centros educativos para maestros y estudiantes.
Tallerista invitado por BanRep Pasto y Montería para maestros universitarios en Pensamiento y Lectura Crítica.
Tallerista de lectura crítica para docentes en el programa Huila Lee y Escribe en el 2016 y 2017 y 2018.
Premio Latinoamericano a la excelencia literaria “Sol de Oro”, Sochica-Perú.2018




José Onias Cuellar Calderón 
(selección de poemas) 


EL TIEMPO Y LA AUSENCIA

Ya son varias lunas cabalgando
 las crestas de las montañas,
Ya son varias crecientes del río
 llevando tu nombre.
Los árboles perdieron las cuentas de sus hojas
esparcidas con el viento y tus pasos,
En tu sendero la hierba crece inclemente
añorando el eco de tu sombra,
Mientras tanto, siento en mi hombro
La calidez de tu mano en espera, madre.
                             
                                                                                    De Las voces del río



TÚ, PRIMAVERA

Recorro con mi vista y desde la ventana,
el frío paisaje de esta tierra patagónica,  
al pasar sobre la estepa 
emergen geranios, amancays 
catleyas y visoras.
 El trópico me llama 
 el calor, ahora, de la mañana,
 trae la sinfonía de tus aves, 
 he traído con tu recuerdo la primavera.
Sigo oteando el sendero de la montaña, 
desde el altillo de mi estancia.
 Acuño frases para decírtelas
 cuando te vea llegar. 
Muchos amaneceres han pasado y continúo aquí, 
las hojas en blanco también te esperan como yo. 
Tenemos mucho que decirte y tú que contarnos. 
El sendero a mi cabaña te espera 
También mis hojas en blanco
La taza de café
 Y, yo.



NUESTRA AMÉRICA

Tu piel de quena invade mis palabras,
Ondulantes tus formas de alabastro
Impregnan el laberinto del sendero.
En ascenso, reconstruyo tu aliento,
tus voces de combate en zampoña,
charango, bombo y cuatro me acompañan.
Aún no se ha perdido tu voz, en Alturas,
Wila, Dulima, Zitaquirá, Guanacas,
Tu sangre de quena que habita
Repudia los nuevos invasores,
La vorágine continúa.
Alcemos las autóctonas voces,
En las cúspides liberemos nuestras rabias
Y cantemos un coro sideral:
¡ Ñuqanchilk Ashpa !

                                                                                De Las voces del río

                                                            José Onias Cuellar Calderón

sábado, 2 de febrero de 2019

Felipe García Quintero



El poeta reconstruye las gotas de lluvia cuando chocan con lo solido; la piel, las ausencias. Las suspende en el aire húmedo esperando evitar que se golpeen de nuevo. 

Bienvenido poeta Felipe García Quintero al Claroscuro. 



Felipe García Quintero (Bolívar, Departamento del Cauca, Colombia, 1973). Doctor en Antropología de la Universidad del Cauca, Popayán, donde es titular de Comunicación Social. Autor de siete libros de poesía compilados en La piedad (1994-2013), publicado por Mantis Editores en Guadalajara en 2013. Y de antología personales como Casa de huesos (2002) y Honduras de paso (2007). Su poemario Algún latido salió a la luz en México en 2016 por Valparaíso Ediciones. En Buenos Aires publicó Mirar el aire (2016, El Suri Porfiado). Obtuvo los premios Encina de la Cañada (1999, España), Iberoamericano Neruda (2000, Chile) y Eduardo Cote Lamus (2012, Colombia).



Felipe García Quintero 
(selección de poemas) 

Pájaro

(a los secuestrados de mi país)

A quien escucha la sangre ajada del silencio tañer su corazón, y la 
vigilia del río le arrulla el sueño, yo lo imagino anidar sobre el
hierro inmarcesible de la selva, al picotear el óxido vegetal de sus 
huesos.

Porque canta a lo lejos y vuela adentro, cautivo del cielo, yo lo 
imagino jugar con el aire detenido que sostiene la mirada solitaria,
embriagarse con el vino crudo del crepúsculo, donde el horizonte,
a tajos, se derrumba.

Un puñado de tierra se amontona en los ojos cada mañana, si la
niebla voraz crece con el día cercado por el aliento. Y la espera, 
como savia vive en lo profundo, siempre a ciegas, mientras la 
hierba pisada brota nueva de la última plegaria.

Es cuando la lluvia se acalla y socava otras entrañas. 



**

Mi casa como el desierto, no tiene techo ni puerta, sólo boca.
Mi casa, como la piedra, no posee vigas ni cimientos, sólo una mano empuñada la sostiene.
Esta casa la he construido quitando ladrillos y entregando mis huesos al vacío que resta. 
La casa es oscura como mi voz en sus corredores. 
Vivo en la casa que camino, la que acecho y me persigue como el gusano tras la carne enferma.
A cada grito se levanta; con cada silencio la destruyo

De Vida de nadie (1999)



**

uno cree en la escritura, Que la escritura es aire, y basta.
Mas el lenguaje habita la intemperie de la casa, persiste en la humana gravedad.
Porque escribir es cargar con la procesión de tu vida, con los enseres que no caben en otro rincón
que no sean los días, que uno tras otro son la nada.
Porque la muerte es irse y ya.
Y es la voluntad del amor el morir.
Sí, el amor del morir, la única escritura

De piedra vacía (2001)



**

LOS PÁJAROS clavan sus picos en mi carne.

Sobre mis palmas reposan. Beben el agua de mis ojos y mi lengua calla. La dicha de ser su alimento
no me alcanza.

Otra será mi gloria, no los cielos.

(1993)


AQUÍ LOS ALIMENTOS detienen su transformación. Se agolpan en la
garganta

como niños muertos en la luz del vientre, el amado sepulcro.

Aquí los pasos no avanzan, no llevan ni traen, aunque se escuchen
alejarse cuando
llegan y tropiezan con uno adentro. Aquí la casa no es abrigo sino un pozo
cegado.
Aquí la escritura no llama, no alumbra.

El alimento no alimenta, los pasos no parten ni llegan: caen y caen en
una sola
música vacía. Aquí la voz se pierde entre sus oscuros cuartos.

Aquí no es un lugar.

(...)
De Vida de nadie (1999)


                                                                             Felipe García Quintero




jueves, 24 de enero de 2019

Lucía Estrada

lo tus ojos penetran el abismo, en ellos está la luz para derrotar la noche.  

Bienvenida Lucía Estrada al Claroscuro. 



Lucía Estrada, Medellín, Colombia 1980. Poeta. 
Obtuvo la Beca de Creación en Poesía del Municipio de Medellín (2008), fue nominada por la UNESCO al Premio Internacional de Poesía “Ponts de Strugas” de Macedonia (2009) y obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Medellín (2005) y el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá en 2009 y 2017. 

Publicaciones: 

Fuegos Nocturnos (1997), 
Noche Líquida (1999), 
Maiastra (2003), 
Las Hijas del Espino (2006; 2008), 
El Ojo de Circe (2007), 
El Círculo de la Memoria (2008), 
La noche en el espejo (2010), 
Cuaderno del ángel (2012) 
Katábasis (Premio de Poesía Ciudad de Bogotá 2017)




Lucía Estrada 
(selección de poemas)

Escucha el canto que dejaste inconcluso
bajo las piedras.
Tu sangre nunca se detuvo.
Lejos de ti, en otros cuerpos hizo su parte.
Y ahora eres secreta suma de batallas y derrotas.
La herencia del viento que se pliega sobre si misma.

Muerde la fruta que abre la primera puerta
del laberinto del mundo,
y cómela lentamente, como quien emprende un viaje.

La fruta devorada
es otra vez el paraíso.


De La noche en el espejo





El círculo del poema

Cada poema abre otro silencio,
recorre las estancias últimas
de la palabra
para volver al todo.
Se precipita en el vacío
después de circular
de mano en mano,
de labio en labio
hasta que no queda ningún vestigio
de la sangre que acuñó su moneda.
Cada poema
un desafío al ojo atento
en el instante justo
de la caída.



Circe

Es la sombra
                lo que retengo

la belleza de alejarse
                           cada vez más

el infortunio de haber visto
                                  muchas islas

muchos mares
como a través
                               de un espejo roto

la muerte que representas
el número de animales muertos
                                       que representas

negro polvo que tus pies
han traído
hasta mi casa.

De: Las Hijas del Espino 



Aniversario

No es que el tiempo nos devore,
es que las cosas adquieren otro brillo,
una quietud de musgo y sombra
que las aleja definitivamente de nosotros.

Pero el árbol que dibujaste en la infancia
permanece intacto.
En algún lugar, tus ojos rehúsan el polvo,
se apartan del instante calcinado
y esperan a que otro cielo
les devuelva la mirada.
Acaso tú comprendas mejor
este duro vuelco.
La sangre y sus viejas historias
siguieron el curso de lo que tiembla en el aire
y no muere.
Un pájaro rodó en el viento seco
hasta perder el horizonte,
la casa desapareció tras el jardín
y cada rostro se reflejó en sí mismo
perplejo.
Los días avanzan
no se sabe hacia dónde,
pero en algún punto van a detenerse.
Preguntarán por ti, por nosotros,
y estas palabras que te traen a mi encuentro,
pequeños huesos ennegrecidos en la palma de mi mano
serán entonces
una respuesta insuficiente.



El aire se abrió lentamente con el sonido de las campanas,
y en los cuartos, cada cosa ocupó su lugar y su nombre.
Todo era posible bajo esa luz de invierno en la que 
señalaste un jardín cerrado,
un estanque vacío esperando por mis ojos. Era preciso
mirarlo con atención antes de que se diluyera en la sombra.
Estábamos inmersos en el paisaje, y las voces del jardín
venían desde adentro,
y las formas encontraban entre sí su correspondencia.
Algo dijiste del vacío, y a lo lejos,
la fuente brilló en su penumbra.
Esto es lo que soñamos. Hundirnos en la transparencia
y en el movimiento de la luz. Ella recorre paciente
lo que para nosotros ha perdido su misterio. Aquí 
están todas las cosas recién descubiertas,
y el mundo, cada vez más pleno de sí mismo,
cada vez más verdadero.
Puedo escuchar el rumor de las puertas que se abren
para conducirnos a otro silencio, y cómo cavamos en él
aunque las cuerdas de la voz se hayan debilitado.
El estanque se cubrirá de agua. Puedo presentirla.
Es oscura y asciende hasta tus ojos llenándote de extrañeza.
Pero delante de ti nada perderá su claridad.
Deja que tu corazón entable cercanía con la muerte,
que allí también encontrarás presencias luminosas.
Será entonces como si nunca
te hubieras apartado del camino: "El resistir lo es todo".

                                          
                                                                                  Lucía Estrada