jueves, 17 de enero de 2019

Laura Merchán Sánchez


Un cuerpo duerme entre matorrales, extiende sus raíces, abraza la tierra.
La danza de las sombras anuncian el destierro. Un cuerpo duerme.

Bienvenida Laura al Claroscuro.

Laura Merchán Sánchez, Bogotá 1989. Escritora emergente, profesional en filosofía con estudios adelantados de Filología alemana en la Universidad Nacional de Colombia. Autora de cuentos como Los Miedos de Rosa (Este verde país. Cuentos Colombianos. RELATA 2009), Maure (Revista Gavia Universidad Distrital 2014) y de ensayos como Escisión y Totalidad. Un acercamiento al concepto de Naturaleza en la filosofía de J.J Rousseau (Revista La ventana Universidad Nacional 2014).

Algunos de sus poemas fueron publicados en las Memorias de los talleres de Ojo en la tinta 2013 y actualmente trabaja en su primer poemario.

Ha participado en los talleres de crónica y poesía de RELATA Red Nacional de Talleres de Literatura del Ministerio de Cultura, del colectivo de poesía  Los Impresentables-Literatura Emergente y es cofundadora de Hécate Colectivo.



Laura Merchán Sánchez 
(selección de poemas)

Hambre

Le dieron armas y tiempo para rendirse,
el seno de una mujer,
la indiferencia,
una senda,
la pérdida,
el agua y su sed,
un sol que anuncia su noche;
pero desconoce,
ignora el motivo,
el tiempo de su hambre. 



Casi a diario

Afuera los hombres separan huesos
se remueven
ajustan manecillas
sopesan los bolsillos
miden sus cinturas
                       el ancho de su sombra.
Me refugio en la espera que no merezco.

El tiempo es fecha irreversible
y va trazando su horizonte en el abismo.
                                                                  Aún no caigo.


Perros

En la calle
los perros lloran su ceniza,
no tienen tierra,
ni gruta,
ni huerta del entierro;
husmean el cadáver de algún río
y se lanzan a las avenidas,
triste manía esa de hacerse los muertos.


Comensal

Vuelvo cargando un cadáver que se enreda con las hojas
dejando en cada esquina pedazos de tela
como muestra mínima de piel.
En casa busco una mano
una oreja
un contacto
mientras luces ajenas estallan.

Quieren que vaya, que me siente
que extienda feliz mi cuerpo ante la mesa.
Consumirán mi cadáver
me entregarán otro
un cuerpo vivo
para que salga al mundo, de nuevo llena,
a buscar el hambre.

                                                                             Laura Merchán Sánchez



Talleres 
de Poesía, Crónica
Dramaturgia y
Novela gráfica

OJO EN LA TINTA
2013
Bogotá 

viernes, 11 de enero de 2019

Stephanie Alcantar


Pesar las palabras, balancearlas en el silencio, mecer las lágrimas, arrullar los ojos que lloran. Nacer el poema, sentirlo dentro y luego darlo a luz.

Bienvenida Stephanie Alcantar al Claroscuro.



Stephanie Alcantar (Illinois, EUA/Durango, México, 1990)

Es poeta, narradora y ensayista. Licenciada en Matemáticas Aplicadas de la UJED y Becaria del PECDA en el área de poesía.

Publicaciones: 

 Los lirios contarán cuentos de hadas (2008)
 La incertidumbre también tuvo infancia (2009)
 Coreografía del miedo (2010)
 Teoría del olvido (2011)
 El orden del infinito (2013)
 El tamaño del vacío (2014)



Declaración de vuelo

He visto tus ojos
quedarse desnudos para dormir
he tocado tu sombra
cerca de un acantilado de silencios
y nada se compara
con la golondrina que salió de tus labios
el día que dijiste que era suficiente.


Soledades


Te digo soledades que pueblan los paladares y las llagas

que forman epígrafes con el celo de los pies en baile.

Te cuento soledades con los dedos de la mano

con la maraña de canciones que rellenan

los rincones azules donde no cabe el llanto.

Te digo soledades al azar

para que no sities la mía.


La construcción de la casa


Quisieron construir una casa.

Él comenzó escribiéndole muros en la espalda,

unió sus lunares y nació una frontera,

un terreno qué volver habitable.

Le alineó las venas,

las sacudió

y dibujó una escalera.

Ella le plantó ventanas en sus ojos

y él se quitó la piel para cubrirlas.

Él quiso encenderle un jardín en el vientre.

Ella sembró un sueño en sus pulmones.



Como un caracol

llevaron siempre su casa a todas partes.



Pero el hogar

el sitio que realmente tiene puerta y llave,

quedó del otro lado del olvido,

ahí donde los arquitectos desconocen el plano

y el amor corre entre las habitaciones

persiguiendo al futuro.


Nómbrame 

Escribe mi nombre para salvarme
con la sal que se adhiere a los barcos
con el murmullo de fantasmas que no has visto.
Sostenme con la forma de la espera
con un clavo vencido que haya sujetado una sombra
detén mi nombre contra  la puerta
para no salir
        en forma de  poema

                        como el vuelo de la gaviota.



                                                        Arbitrio

                                                       Acostumbrar el llanto:
                                                       poner el ojo sobre la llaga
                                                                           y obligarlo a derramarse.


                                                                               Stephanie Alcantar