domingo, 4 de septiembre de 2016

Mauricio Alfredo Escribano. La entrevista

El poeta Mauricio Escribano emplea la hoja y las palabras a manera de lienzo y paleta. Él plasma el sabor de los colores, la textura de las sombras y el aire, la nostalgia.  Dibuja nuevas y extrañas formas, cuerpos floreciendo y estallando en realidades incontenibles.  Él dibuja poemas que susurran bajo los puentes, en los violines y en los espejos donde se reflejan rostros de la infancia.

Gracias Mauricio por presentarnos parte de tu mundo poético. 


*¿Cómo es tu proceso de creación poética?

Simplemente tengo la necesidad de comunicar mi experiencia humana a través de la escritura, dejar una huella de mi paso por la tierra, como esas pinturas rupestres que se encuentran en las cavernas, y en la que alguien nos dice "aquí estuve, así fue mi vida entonces".

La creación poética es un proceso del sí mismo, un hacer-se, como dice Camus, "somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros" y yo encuentro en la poesía fundamentalmente una manera de eclosión personal. 


*¿A quién buscas en la poesía?

Vivimos escindidos, bajo la ilusión de estar separados del resto de los seres y las cosas, incluso de nosotros mismos. Creo que en principio busco lo más genuino que pueda encontrar en mí, claro que hay varias capas de uno mismo, y en ese sentido la poesía se convierte en un viaje de autodescubrimiento, de integración de lo consciente con lo inconsciente. 

Me busco a mí, pero a quién soy yo profundamente y a quién soy yo más allá de las fronteras de la mente. O sea en el otro, en lo otro, sin el cual y sin lo cual, no somos. 


*¿A dónde te ha llevado la poesía?

A vencer mis propios límites, mis propios condicionamientos. Al encuentro de nuevas posibilidades de estar en el mundo, de comunicarme, de ganarme la vida. La poesía es mi deseo, y como tal es uno de los grandes motores de mi vida. 


*¿Cuál es tu obsesión poética?

Mi obsesión es mi exigencia a superarme continuamente. A reinventar mi escritura sin perder mi sello personal. Lo cual es un arma de doble filo. Ya que por un lado me da la perseverancia y la determinación necesaria para trabajar arduamente, hasta lograr una poética bien afilada. Pero por el otro esa obsesión se convierte en una especie de "Ojo del Gran Hermano" que inhibe el proceso creativo, para lo cual necesito prescindir de toda exigencia y censura. Es decir, no sentirme mirado por mí mismo, o desde mi propia exigencia, para que la creatividad fluya. Y en lograr ese equilibrio, está la cosa. 


*¿Qué no has encontrado en la poesía?

No hay algo que no haya encontrado en la Poesía, y sin embrago la Poesía no está en el poema, porque el poema real está siempre en otra parte.

Te contesto con unos versos extraídos de dos poemas que se encuentran en mi libro Rapsodia en el aire.

"No hay poesía en la poesía 
Solo si te beso entenderás el mensaje
Porque la poesía no pertenece al lenguaje 
Sino al idioma que hay en mi boca".

"No guardo palabras. Te las he dicho todas. 
Y sin embargo repito. El poema real es aquel 
que no tiene refugio cuando empieza la lluvia".


*¿Cómo fue tu encuentro con la poesía?

Mi encuentro con la poesía se dio a través del asombro que me producen las cosas que me conmueven. Los ojos de mi abuela, su jardín de rosas, el olor de los libros, la lectura adolescente de Poe o de Borges, enamorarse a los doce años, volver a enamorarse, vivir enamorado de la vida, saber que el amor es el único poder que realmente poseemos, aunque sea en estado latente. 


*¿Qué crees que lleva a una persona a relacionarse con la poesía?

Un profundo anhelo de comunión con la existencia, lo mismo que lleva a una persona a relacionarse con la vida, porque la poesía no es más que otra manera de nombrar la vida.
Quien se acerca a un libro busca la experiencia de ese "otro" que también es el mismo.


*¿Cómo defines tu poesía?

Aunque prefiero dejar que otros la definan, para mí mi poética es voluptuosa, seductora, inteligente, en ese orden. 


El invitado


Mauricio Escribano, Buenos Aires, Argentina, 1966. Es un poeta indie.

Participó en numerosas antologías y revistas del underground porteño. Lejos de las torres de marfil del establishment  literario, ha hecho de la poesía un estilo de vida y una forma de ganarse la vida.

Actualmente es editor y vendedor de sus propios libros. Ya sea en librerías, presentaciones, o recorriendo plazas y bares de Buenos Aires, como en distintos puntos de su país. También edita para otros escritores bajo su sello editorial Ojos de papel. 



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