domingo, 26 de junio de 2016

Alejandra Morales. La entrevista

Alejandra es ese tipo de persona que te hace creer en la poesía. Es una flor que ignora que es flor.

La voz de Aleja es profunda y tierna. Suelo compararla con el mar.

Querida poeta Bienvenida a las páginas de Claroscuro.

*Por lo que me has comentado, tú no te consideras poeta, tu formación académica ha sido otra. No eres de aulas ni talleres. La poesía llegó a ti de diversas formas. ¿Cómo se dio ese encuentro?

Querido Sergio, sabes que asomarme por aquí tiene todo que ver con el afecto entrañable que siento por vos.

Es verdad, no me siento poeta; si acaso ser poeta es un oficio; no me reconozco oficiosa y carezco del don como para adjudicarle una naturaleza innata. Yo no escribo poesía, de tanto en tanto la poesía es la que me escribe.

He visitado algún taller sólo para descubrir que termino adorando lo que otros hacen y profundizo en mi certeza de que soy ajena al oficio de la palabra.

¿Cómo llegó la poesía a mi, cómo fue ese encuentro? De perplejidad, de reverencial asombro, de imposibilidad de poder reducir a palabras la poesía viva.

Crecí en el monte Santiagueño, árido, salitroso, agobiante por sus veranos de más de 50 grados. Me escapaba a la siesta a buscar huevos de lagartijas y di un día con un campo verde y húmedo, árboles altos haciendo un cerco, detrás de ese muro fresco, un jardín de rosas húmedas, fragantes, tan bellas que las pensé mágicas (tenía yo nueve años) y que sólo yo podía ver ese lugar. 
Volví todos los días sólo para contemplar mi jardín, sin tocar las rosas por temor a que desaparecieran. 

Así conocí la poesía. Así la siento. 


*¿Qué es la poesía en tu vida?

A veces es el lugar donde entierro dolores, un ataúd que tallo con palabras, una tierna mortaja donde guardo lo destinado a no ser.
Otras veces es la piel de quien amo, sus manos, su boca, la alquimia, el temblor.

Es una visión del mundo, un modo de tocar, de ser en el amor, en el dolor, en la alegría y en la tristeza.

La poesía es mi otro jardín, como ese de la niñez que miro sin atreverme a tocar.

* He tenido el placer de encontrarme con tus poemas, los descubro profundos e intensos, preciosas imágenes y musicalidad en los versos.  ¿Cómo se da tu proceso creativo, cuáles son tus influencias poéticas?


No tengo proceso creativo. Escribo cuando sangro todo lo que callo. 
No guardo lo que hago, no corrijo, no tengo libros escritos y no sé escribir (y lo digo como una limitación) escribir sobre lo que no sé.

Hay mucha cosa cotidiana en lo que escribo, cosas que estoy viendo en el mismo instante de la escritura; gatos, perros, gorriones, jazmines, caléndulas, manchas en la pared, pisos que agobian, ventanas con vidrios transpirados por la escarcha...No sé como huelen las clepsidras, o las mandrágoras, no sé como es caminar por Montparnasse, no sé la nieve... y es por esta imposibilidad, esta cercenada imaginación que suelo afirmarme como no poeta.


*Nos conocimos gracias a los medios virtuales, y somos entrañables amigos, lo cual agradezco enormemente. Pero dime, con todo lo bueno y todo lo malo que tienen las redes sociales ¿Cómo percibes la divulgación de la poesía y de los poetas a través de las herramientas tecnológicas?

La tecnología ha sido a mi modo de ver una excelente herramienta para divulgar poesía, basta con abrir tu PC y desayunás poesía, podés leerla desde tu teléfono móvil, mientras esperas el micro...
hay algo que yo disfruto mucho... he identificado con diferentes tonos las notificaciones y Serrat  me dice "de vez en cuando la vida nos besa en la boca" cada vez que llega la notificación de un amigo poeta y yo sé que ese tonada es la antesala del disfrute. 

La literatura hace ya mucho ha sido dejada de lado por la vorágine de lo fútil, de lo instantáneo; hay una voracidad por ver. Los mecanismos de la imaginación han sido cercenados por tanta cosa explicita. Sin embargo, las redes se han convertido en un escenario privilegiado donde concurren poetas maravillosos, pero como ninguna realidad es ideal, también ha servido para ensalzar egos, hay mucha gente que te manda solicitud de amistad solo para generar compulsivos likes para su página.
A pesar de eso celebro las redes. 30 años atrás no te hubiese conocido a vos y a otros tantos tan cercanos a mi afecto. Hay una sinergia de fraternidad, un entrañable saberse, uno se acerca al poeta desde otro lugar, le dice en un tono bajo que lo admira, celebra la coincidencia desde lo humano, se conmueve por su modo de tocar la vida y lo hace prescindiendo de la parafernalia del aplauso, se goza de saberse amigo y reconoce en ese otro maravilloso ser humano que escribe, en ese otro poeta, un modo de acariciar, de estar en el mundo.



La invitada


Nada podría decir acerca de mi. Ya saben, nací como todos, viví como pude, a veces me parezco a la que soy, otras a aquella que quisiera que fuese, a veces me parece que yo soy la del espejo y otras me miro largamente tratando de reconocerme...diré que soy la que emergió de las heridas  "la niña calcinada que canta en una ciudad de ruinas" diré que cada día recojo mis fragmentos, que creo; que todavía creo. Si algo soy, es eso... la fe de que se puede empezar cada día. 

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