domingo, 26 de junio de 2016

Alejandra Morales. Los poemas

A veces quisiera hacerle un nudo a mi vida
y que dejara de fluir en ese instante
y ser tu princesa de origami
tu niña de papel de seda
y quisiera gustarte cuando callo
y parecerme a la palabra melancolía

a veces mi amor
quisiera ser tu musa de catalogo
y acomodar mis huesos
a la extensión de tus alas,
bostezar como una muñeca
sin abrir un palmo más de la boca
entregarte mis poros

para que engarces un collar con ellos
y le digas a las otras
"¿ven esta que llevo prendida de mi cuello?
Es esa que me ama a la orilla del silencio"

A veces yo quisiera ser conveniente
como tu filosofía rotunda y firme
como las doscientas veces que determinaste
que ese era el último cigarrillo que fumabas

a veces mi amor quisiera al menos
ser el corazón de humo
que dibuja tu boca.


Ahora
que el sol de aquellos días
es un crisantemo caído de su tallo,
un pálido temblor que de tanto en tanto
sacude el libro
que cuenta/que descuenta nuestra historia

Ahora
que en éste hueco de la noche
soy éste pájaro y sus muñones,
apenas
un fragmento de tus manos
los guijarros de un espejo
que hace rato estallaste.

Ahora
ya no espero tu mano
tendida hacia mi celda,
apenas
quiero que la soledad sea una nodriza
sin la impiedad de tu boca,
tender por fin en una cama de hojas
esta espalda que se encorvó
sobre tu nombre,
que te hizo un nido con sus huesos
esperando que terminara el invierno.

Ahora
todo en mi está en silencio.
Hay una niña en mi sangre
deshabitada y desnuda
mirando fascinada la muerte.




Vos me decías: "pajarita azul,
sos tan gorrión cuando llueve
ausencia"

duendita de piel de caña,
maga,
alquimista,
hechicera,
mi ramito de violetas.
Me decías

Vení conmigo cuando llueve
pajarita azul,
dormite aquí en mi mano,
aquí,
justo aquí
a un costado de mi tiempo.

¿a dónde vas a ir
qué vas a ser cuando seas grande?

De vos me enamora ese silencio lunar
mientras te amo
y ese afán de hormiga
por llevarte el sudor de cada poro de mi cuerpo.

Me decías
hadita de los jardines del viento
me enamora de vos
que vivas cada día como si fuera el último
y ese resplandor de lámpara
que me queda en el cuello
en el huequito ese donde vos acomodas
tu fatiga de pájaro.

Me decías:
"¿Qué vas a hacer de mí,
qué va a ser de vos cuando me vaya?"

Yo soñaba
que fuera la comarca de mi espalda la que vieras
cuando cerrando los ojos
pronunciaras la palabra "Patria"



Ella dobla su ropa
sus dudas
y las guarda
entre mansa y feroz
en el ropero.

Ella dobla las prendas del deseo,
no les deja la osadía de una arruga
ni el arrebato
de un botón desprendido.

Ella cuelga las ganas en perchas de madera,
debajo de pesados sobretodos
y bajonadas grises,
azul militar,
verde petróleo
y quita las primorosas bolsitas con cinta de raso
que acunan las perlas de naftalina,
con la esperanza naif
rosa bebé
verde tonta como ella
de que las voraces
se coman,
se engullan
su recuerdo.

Ella ordena
sus cosas de adentro
sus no cosas.



                                                                  Alejandra Morales 





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