jueves, 11 de mayo de 2017

Gustavo Dufau. La entrevista


B
ien lo dice Gustavo en una de sus respuestas: La poesía es una revelación. En otro aparte de la entrevista nos dice: El poema es una búsqueda eternamente incabada. Coincido con sus apreciaciones, pienso, y de alguna manera complementando su respuesta, que la poesía nos proporciona sentido, un territorio donde estar a salvo.

Bienvenido Gustavo Dufau al espacio Claroscuro.


 *¿Qué es poesía?

Además del hecho de ser un género literario, pienso que puede haber tantas definiciones como poetas. Me inclino por la idea de que la poesía es una revelación.  (en ente punto podría citar a Rimbaud). 

Me pienso más un buscador. Buscamos aquello inaprensible que desesperadamente tratamos de expresar (con material dudoso, frágil, imperfecto) en un viaje que nunca concluye. El poema es una búsqueda eternamente inacabada. No creo en métodos, pero esquivar lo obvio sería un buen consejo para quien se anime a pasear por estos campos. 


*¿Qué te motiva a escribir?

El sentirse un buscador de la verdad. Un tocado por ciertos dioses (existentes o no). Lo que aparece en la vida cotidiana es el deseo imposible de ser eludido de decir un sentimiento. Algo que explota en los labios de tanto no decirlo. Sea un amor que se vive o uno que no se puede contar. Un dolor inabarcable. La rabia por enterarnos de ciertas cosas, injusticias que no podemos reparar. 


*¿Qué buscas en la poesía?

Básicamente deseamos comunicar. Por eso buscamos elementos para expresar esa verdad lo más bellamente posible. Palabras que creemos precisas,figuras literarias que nos ayudan en nuestro propósito.


*¿A dónde te ha llevado?

Hasta los 20 años estuve bastante alejado del mundo poético. Era más afecto a la prosa. Fue a través de la música (letras del rock argentino [Spinetta, Charly García])que me enlacé con la poesía. Comencé por esa misma época a asistir a talleres literarios. Después conocí la increíble obra de Silvio Rodriguez, este hallazgo me sacudió profundamente. 

Cursar algunos años la carrera de Letras en Mar del Plata, conocer la obra de los poetas españoles de la generación del 27 (García Lorca, Pedro Salinas, Dámaso Alonso), y, sobre todo descubrir  los poemas  de Blas de Otero (1916-1979), me instaló en el camino de la poesía, en el gusto por este género y me llamó a intentar expresarme de esta manera. 


*¿Con qué palabra te identificas?

Hay dos palabras que me rondan últimamente: una es color. Una palabra que a la vez que define abraza, acaricia, contornea. Le da el toque definitivo a una situación, a un rostro, a un deseo. la otra palabra es belleza; está en el mismo deseo, en la búsqueda, en la dulce conciencia de creer que también está allí lo imperfecto, el dolor, la carencia. Pero aún así es lo que elegiríamos tocar con los ojos, con los labios...con la palabra.


*¿Por qué creer en la poesía?

Es una dimensión humana. Está. No podemos creer o dejar de creer en ella. Aunque los seres humanos nos comunicamos de muchas maneras (hasta optando por el silencio) hay un momento en que la única forma de expresar algo íntimo, esencial, para nosotros verdadero e ineludible; allí es donde hace su aparición la poesía. 


El invitado


Nací el 14 de marzo de 1962 en la ciudad de Tandil, Provincia de Buenos Aires, Argentina. 

Cursé hasta tercer año de la carrera de Letras en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
He vivido en varias partes: Mar del Plata, Federación (Entre Ríos), Quemú, Quemú (La Pampa); Castelldefels, Gavá y Cunit (España). Actualmente resido nuevamente en mi país en la ciudad de La Plata. 

En cuanto a mi andar poético, en los años 80 y 90 publiqué mis poemas y textos con algún periódico de poca tirada en Argentina. A partir del año 2012 retomé el habito de escribir con mayor regularidad y me vinculé con grupos literarios que se originaron en las redes sociales. 
En Barcelona, (España) participe en un par de programas radiales sobre poesía.
Participo de las actividades del grupo literario Lucería (Federación -Entre Ríos, Argentina) con quienes compartí dos publicaciones 

Actualmente estoy trabajando en la preparación de un libro de poemas donde reuniré mis escritos.


domingo, 7 de mayo de 2017

Soledad Castresana. Los poemas




Soledad Castresana nació en la provincia de La Pampa, Argentina.
Estudió Letras en Buenos Aires

Ha sido invitada a varios festivales de poesía, entre los que se cuentan:

II Festival Latinoamericano Poesía en el Centro (2010, Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires)
VI Festival Internacional de Poesía (2011) de la Feria Internacional de Poesía de Buenos Aires.
V Festival Ojo en la Tinta (Bogotá, 2013)

Publicaciones:

Carneada (Alción, 2007)
Selección natural (Fondo Editorial Pampeano 2011)
Contra la locura (El Ángel Editor, 2015)

Poemas suyos también figuran en las siguientes antologías:
Poetas argentinas 1961-1980 (del Dock, 2007)
Última poesía argentina (En danza, 2008)
Un libro oscuro (Bajo la luna, 2011)


La voz poética de Soledad Castresana es agua desbordada afilando las piedras. En conjunto su obra (cada libro con su propia estética) nos lleva a escenarios donde escuchamos con vehemencia la hondura del instante. 

Bienvenida Soledad al espacio Claroscuro.

Poemas 

Advertencia a los que se pierden por deseo

Para no llorar
Capitán prefirió
que le arrancaran el ojo

moscas verdes
le copulaban la cuenca

papá se acercó
con la navaja

el ojo era chiquito
en su mano de héroe

el perro no se movió

sostuvo la mirada del filo
mordió el aullido

nunca dejó que le taparan el hueco.

De: Carneada
2007






Madre e hija

Esperamos
que vuelva el hombre
con las manos vacías
y se entregue
como alimento.



Parturienta

Cualquier cosa
que sale de este cuerpo
es mía.


Hombre sin pierna

No es nostalgia.
Es el dolor
que está perdido.

De: Selección natural.
2011



Cacería

Nos dijeron que heredamos la lengua y las marcas de la piel, pero nada dicen todavía del silencio que crece en nuestra casa como un río.

Afuera andan sueltas las palabras con los tigres y en el jardín sólo hay piedra.

Nosotras no queremos esperar lo que es incierto. En cuanto baje la luz, soltaremos los perros.


Nuestra casa

Ella tiene miedo de que ese señor triste con los brazos estirados clavado en la pared se le caiga en la cabeza mientras duerme.

Esta nunca fue nuestra casa, le digo. Estos miedos no son nuestros.

De: Contra la locura
2015


                                                                              Soledad Castresana

jueves, 4 de mayo de 2017

Roberto Abad Jordán. Los poemas



Digo desierto
digo palabras
bajo la hora de los destierros      terrible fe
como el verdadero nombre del dios
como el mar, visto por vez primera del suicida
allí donde todas las cosas de esta tierra coinciden       brillan.





Llega el juramento de la noche ritual
atestiguo, lo que medía entre el cuarto creciente y el agua
                           la semejanza
ya no distingo la respiración de una mujer dormida de un ave.





Raíces, vientre, véspero, puente, cicatriz, espejo
sombra, húmeda, grieta, polen, viento, mistral
madre, piel, pan, regazo, última, fe, poesía

   si las palabras no significaran, y solo sean lo que descifró la lluvia.



                                                                                Roberto Abad Jordán

Roberto Abad Jordán. La entrevista


Las palabras nombran, dan identidad, otorgan alma. Cada palabra tiene su propio peso, su abismo. Una sola palabra basta, por si sola es universo.

En uno de los poemas Roberto insinúa, si las palabras no significaran, si solo fueran lo que interpretara la lluvia.

Bienvenido Roberto Abad al espacio Claroscuro. 


*¿Qué es poesía?

Ante todo me gustaría dejar en claro que yo no me considero poeta; ser poeta son palabras mayores. Tengo una intuición de que la poesía es el orden natural de las cosas, una especie de lógica ante tanta confusión.


*Por qué creer en la poesía?

Porque en sus muchas variantes, sobrevive la belleza, o como dijo Nietzsche "menos mal que tenemos el arte para no morir de la verdad".


*¿Qué te motiva a escribir?

Descubrir mi propia inconsciencia.


*¿Qué buscas en la poesía?

Enseñanza. Saber que los árboles no son árboles. Eso he aprendido desde que leo poesía, hace dos o tres años.


*¿A dónde te ha llevado?

A descubrir verdades, hasta he tenido deja-vu con algunos poemas. Aparte es mi código de vida.


*¿Qué opinión te merece la poesía que se escribe hoy día en Perú?

Hay una premisa: En Perú no se lee poesía. Sin embargo hay buenos poetas saliendo constantemente. Las razones, las ignoro.

La poesía en El Perú parece un objeto de culto, algo underground, una perdida de tiempo, eso a mi ya no me importa. Que cada quien busque lo que le parezca, no se les puede imponer leerla.


*¿Hacia dónde va la poesía?

Va hacia el punto donde se inició.


*¿Con qué palabra te identificas?

Con la palabra sueño.


*¿Cuáles han sido tus influencias poéticas?

Comencé leyendo a Vicente Aleixandre, Yannis Ritsos y Oddyseas Elitys.



El invitado


Nací en Lima en 1974. La mayor parte de mi vida ha trascurrido en Chaclayo, un pueblo en la sierra baja del Perú. También he pasado temporadas en el mar, en Punta hermosa, 45 km al sur de Lima. 
Terminé en el colegio Hispano Británico. Tengo estudios inconclusos en Psicología. 



miércoles, 26 de abril de 2017

Bruno Nanti. Los poemas

Hembra lunar

Se la nombró mujer y luna, para que espabile con sus ciclos de faro menguante la terquedad de la noche inagotable.

Se la parió luciérnaga y caracol, por brillantosa y despacita, y ahí la veo, que flotando río arriba viene, que nadando cielo abajo va, certera, hasta la desembocadura de la piel.

Catarata, le digo yo, porque me precipita en vuelo y me fragua en marea, porque me sutiliza, me atomiza y me desbarata, me deshace en gotitas leves que hasta de caer se olvidan, y cuando quiero acordarme, ya no soy ni lo que decía ni lo que callaba, apenas un arco sin flecha cercenando el cielo de un trazo, una espalda levitando de siete colores, un espejismo que hierve fresco y baldío de cuerpo, intocable, imposible. 


Nuda mai

Botón a botón,
hebilla tras hebilla,
noche sobre noche
la observé despojarse de toda prenda,
una a una,
cual margarita mecánica.

Y cada mañana, antes del alba,
escudriñé en el suelo el cenicero de sus telas caídas
ansiando
entre faldas fugaces y lencería lunar
encontrarme sus miedos,
saber que al fin se los había podido
o querido
quitar.

Hicimos y deshicimos el amor
dos millones de veces,
pero jamás la vi desnuda.




Fui tu fruta 

Fui tu fruta niña
aunque creas no recordarlo.

Solté el abrazo fresco de mi rama
sabiendo que en la cima del viento
me interceptaría tu mano.

Y fui tu fruta.
Fue mi jugo el que rodó por tu barbilla,
fue mi pulpa la que encandiló tu lengua,
fueron mis dulzores de otoño
los que alborotaron tu sangre
y fue mi semilla la que acampó con mariposas
en tu barriga albina.

Fui tu fruta lo que duró la luna.

Luego soltaste en el recodo mi cáscara,
pero yo ya te montaba por dentro.

Creíste deponerme en un rincón deshabitado.
Quisiste abandonarte de mi,
abortar de tu boca mi azúcar,
fusilar mi nombre con silencios de plomo,
pero fue mi cuna tu guano de olvido aviar.

Me acostumbraste a resucitar en tu roña.
Ahora es tarde;
ya no sé morir.

Y en esa esquina muda
donde callaste mi epitafio
acabé germinando.

Aún te oigo caminar, niña,
liviana de mis colores,
y sé que mañana volverás por este barrio,
tan como si nada.
Apoyarás tu espalda a la vera de mi tronco inmortal
y cerrarás los ojos en el refugio de sol
que sin rencor te lloverán mis hojas,
porque te juré mi luz y mi sombra,
y no me olvido, aunque quieras.

Soñaste que me matabas,
como aún soñarás no recordarme.
Te pido perdón, mi niña voraz,
no es terquedad, es ignorancia.

Desde tu vientre,
ya no sé morir.



Fue bíblico

Se hizo la luz en cuanto la apagué.

A esa plaga que es la sequía
sobrevino el Gran Diluvio
del pecado original.

Anochecimos clavados por la sal
y morimos con tal esmero
que ni al tercer día
pudimos resucitar.

Carnal divinidad,
bendito y fecundo aquel sudor
que nos regó desde dentro
como lluvia de perdición redentora,
astral.

Todo era caer de espaldas
hacia arriba,
a pelo sobre ese lomo húmedo
del que no supimos resbalar
hasta vaciarnos de sed,
hasta hinchar las manos
y las lenguas
de ese redondo,
inagotable manjar:
trufitas de piel de nube,
cáscaras de paraíso,
en colchón de cielorraso,
maridando a la perfección
con las ardientes grapamieles
del sótano más hondo,
altísimo río subterráneo
todo llamas,
todo nuestro,
puro aliento solar.

Fue épico,
mítico,
físico, químico, eléctrico;
olímpico
más que bíblico.
porque fue infinitamente
real.



                                                                                   Bruno Nanti


Bruno Nanti. La entrevista



El mundo va más allá de lo que percibimos con nuestro cuerpo físico;  es un adentro y un afuera. Es más que una estrella ubicada en nuestro centro cósmico, más que el efecto de los cambios lunares sobre las mareas. Más que Dios, más que el hombre.

Nuestras búsquedas propias y colectivas son inagotables, siempre queda un paso por dar, a una pregunta surge otra. Vivimos en conmoción, porque eso es lo que precisamente somos. 

Tal vez es la poesía, la columna que nos sostiene.


Bienvenido Bruno al espacio Claroscuro. 


 *¿Qué te motiva a escribir?

Las motivaciones suelen provenir de una de dos fuentes generales, una: la intención de transformar algo, en general amargo o triste, en algo quizás no mejor, pero más bello. No he encontrado terapia más eficaz para un derrape de desamor que mutar ese dolor en algo genuino y amable para los ojos, hace que valga la pena, si sale algo interesante, claro. Por otro lado, en las buenas, resulta útil para aterrizar y compartir, para intentar perpetuar sensaciones muy volátiles. Suelen ser mis dos móviles, poner belleza donde no la había, o aplastarla en la hoja cuando la hay flotando.


*¿Qué buscas en la poesía, qué has encontrado?

Bálsamo a veces, menos fugacidad otras. En general, belleza. La única verdad.


*¿A dónde te ha llevado?

A rozarla de vez en cuando, sobre todo leyendo poesía. A decepcionarme muchas veces, sobre todo intentando escribirla. Pero a entretener los ojos en el camino.


*¿Con qué palabra te identificas?

Sagatiba: la búsqueda eterna.


*¿Por qué escribir poesía?

No se me ocurre por qué no. Todos los caminos que prolonguen la búsqueda propia sin entorpecer la ajena son válidos. Además, da voz a los tímidos, conecta a los inconexos, confiesa el brillo de los que parecen nimbados de sombra.


*¿Por qué creer en la poesía?

Porque suele ser el escondite preferido de algunas de las más altas verdades, la belleza ante todo.


*¿Qué relación se crea entre poeta y lector?

Depende de la intención de ambos, hay quienes escriben para ser leídos, otros, solo para desagotar. Quienes construyen enigmas que cada lector deshilvanará de forma distinta, creando resultados originales, otros que ofrecen algo más irrevocable. Hay quienes ofrecen su intimidad, convidando así a que al visitar sus letras visiten sus adentros, y hay quienes tejen con lo de afuera, creando belleza sin comprometer los tejidos blandos. Pero en cualquier caso, la poesía es un juego que requiere de dos para jugarse mejor.


*¿Cómo ha sido tu andar poético?

Errante, curioso y torpe, pero lúdico al fin. No sé cuán productivo ha sido o vaya a ser, pero mientras lo disfrute andaré encaminado.


El invitado


Bruno Nanti, Argentina, 1987.

Topo patagónico de plumas aztecas, formado académicamente como publicista especializado en redacción creativa. Nacido en cuna de letras andantes, criado por partes entre México y Argentina. Amante de los trazos, sea tinta o carbonilla, las cuerdas vibrando y el cuero rebotando sobre el césped. Añora el mar y la familia. No aspira a tener mucho, más bien, a que lo que tenga quepa en su valija.  

domingo, 23 de abril de 2017

Silvia Rodriguez Ares.




Nacida en Mar del Plata; reside en Buenos Aires, Licenciada y profesora en Letras, egresada de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A). Docente de enseñanza media, poeta, narradora, correctora y editora.

Sus poemas y cuentos se publican en diversos medios gráficos y digitales. 

En el año 2011 publico con la editora Muestrario su primer poemario titulado Cristales de la noche.


                            Silvia Rodríguez Ares


Firmar pactos con la vida, buscar entre los escombros un tesoro, un recuerdo, la luz.
Aprender exige cuotas de dolor, de desapego y abandono, pero a su vez nos da la oportunidad de renovarnos y ser libres. ¿Acaso la felicidad no es eso?

Tomando como referente uno de tus poemas: Que bueno es llevar zapatos, aunque aprieten.

Bienvenida Silvia al espacio Claroscuro.


Poemas

Zapatos

Bordean mis zapatos el destino
No lo cambian -son zapatos-
no lo mueven ni se caen
Pero cómo aprietan sangran tiemblan
cuando tuerzo el rumbo.



De la luz

De la luz
hasta mis ojos
hay cien metros.

Fijo un punto 
equidistante
que atraviese los sonidos
de mi lengua


y lo abro

mientras todo lo que 
amé
desaparece.

30/09/2013



Lámparas

No quedan lámparas
y si quedaran para qué.

No tengo a quien mirarle el corazón.

Ojos tengo (a veces demasiados ojos)
para ver un cuerpo que no está. 

31/05/2013



Sin ceremonias

Arderé
sin ceremonias


que la noche
se haga
cargo
de apagar
el fuego

sucumbirán
mis huesos
la carne
y la madera

la piedra
tal vez no
y me seguirá
mirando

pero no
recordará
quién fui.

10/10/2010




Nacimiento y muerte de un pájaro

Puja el aire
por si acaso ayude
ser tan leve.

Útero sin dueño.

Carne en tierra débil.

Sangre fría.

Plumas cortas.

Bisturí.

Tropieza y cae
esta palabra
no nacida
de parto natural.

8/11/2013




                                                                                  Silvia Rodriguez Ares