martes, 29 de octubre de 2019

SEGUNDO FESTIVAL DE POESÍA DE NEIVA. INVITADOS





POETAS INVITADOS 



Fernando Chelle (Mercedes, Uruguay, 1976). Poeta, narrador, ensayista, crítico literario y docente universitario. 
Autor de los libros: Poesía de los pájaros pintados; Curso general de lectoescritura y corrección de estilo; El cuento fantástico en el Río de la Plata; Muelles de la palabra; Las otras realidades de la ficción; El cuento latinoamericano en el siglo XX; SPAM; Las flores del tiempo; Cadencias que el aire dilata en la sombra y Palabra en el tiempo.
Su obra poética forma parte de diversas antologías. Sus poemas, ensayos y críticas literarias se han publicado en revistas, periódicos y portales literarios de más de treinta países. 
Parte de su obra ha sido traducida al alemán, al árabe, al catalán, al inglés, al italiano y al portugués. 
Ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre los que se podrían destacar: el Libro de Oro de la Literatura Colombiana; el Premio Nacional de Ensayo Literario (2017 y 2019); el Premio Internacional Sacra Leal de Poesía; el Premio a la Excelencia en Periodismo Cultural; el Premio Internacional a la Investigación Literaria y el Premio Internacional de Poesía Caños Dorados. 

En la actualidad, además de publicar artículos literarios en diversos medios internacionales, se encuentra vinculado a la Universidad Francisco de Paula Santander, donde es coordinador del Laboratorio de escritura PALABRA ESCRITA.


 El tiempo es el ahora

Este es el tiempo de mi poesía
voz de todos los tiempos que me habitan 
y a su vez
palabra cómplice de todos mis hermanos.
A lo lejos, suena dulce una guitarra
y me trae el recuerdo de ese oboe 
verde como pradera 
como el silencio de los campos.
Este es el tiempo de Homero y también el de Bécquer 
porque el himno gigante y extraño 
siempre es presente
ya que todas las voces se vuelven un ahora.




Deisy Catalina Pérez Gil. Hija adoptiva de Sincelejo Sucre. Administradora de Empresas. Nació el 29 de mayo de 1983.  Publicó su primer libro Cien lágrimas para una sonrisa. (2000). En esta época colaboraba para la Revista Institucional Caminos, dirigida por el Magister Daniel Rivera. Perteneció al Taller literario Manuel Zapata Olivella, de la Corporación Universitaria del Caribe Cesar en Sincelejo. Segundo puesto de los juegos florales de poesía Sincelejo, 2003; primer puesto compartido de los juegos florales de poesía Sincelejo del año 2005. Co-fundadora del Taller literario Ágora, en el departamento de Sucre. En el año 2007 publicó su segundo libro Sosteniendo la tarde. Co-fundadora de la Fundación Vozética, para promoción de la lectura y los derechos humanos (año 2011). Sus textos han sido publicados en suplementos literarios del Salvador y Perú.


Caballito de mar 

Al hijo que no alcanzó a ver la luz. 
Allí 
Oculta 
Entrañas adentro 
En el País de los “sin nombre” 
La vida estalla sobre sí 
Acurrucada en una lágrima. 
Entonces 
El corazón elige quedarse dormido, 
Ausente 
La canción, le da ritmo al silencio. 
Sometido el imperio del reloj sin agujas, 
El metal ahuecado irrumpe en busca de rojos marchitos. 
Los ojos se fijan en la blanca luz  
Contemplan en la sombra un rostro menos gris 
Unos brazos semejantes al viento. 
Detrás de la ventana 
Una mujer arrulla su dolor en secreto.



Juan Vicente Medina. Tolú 

Abogado (Universidad de San Buenaventura, Cartagena) Especialista en derecho público (universidad del norte, Barranquilla) y Magíster en derechos humanos y democratización (Universidad Externado, Bogotá). Con la colaboración de unos amigos funda en el año 2004 el pliego literario El Capote. Miembro del grupo Anfiteatro de la ciudad de Cartagena. Primer puesto del concurso de poesía de la universidad de San Buenaventura, 2005. Primer puesto compartido del concurso de poesía Terceros juegos florales de Sincelejo, 2005. Ha sido docente universitario y asesor en memoria histórica, DDR y Reparación simbólica. En el 2006 publicó el libro “Dicha del musgaño” (poesía, ediciones anfiteatro); “Para otro ojo conservo esta luz” 2018, (poesía, terrear ediciones), tiene inédito el libro ¿Qué se hicieron los perros salvajes? (cuentos).


Ancho recuerdo de pez sobre una rama.
Redonda agonía de los ojos del carnero.
      Patio de escuela donde los niños 
suplican por una cantinela bajo los cedros,
por un abanico de luz sin filo ni consonantes pedregosas.
      Para otro ojo conservo esta luz.  
Desde otros patios el divino Adriano, el traidor Efialtes,
miraban la misma luz. Otro discurso disparaba la flecha.



Sandra Pinzón Aguirre (Sandy Gaviota) 

Nace en Bogotá. Cantora de la poesía, ha grabado dos discos compactos con su obra poética. Participa activamente en programas culturales de radio y televisión. Promotora de tertulias literarias en la ciudad de Bogotá. Con su obra ha participado de diversos eventos literarios de la Casa de Poesía Silva. Lidera la Organización Nacional de Organizaciones Artísticas desde el año 2010. Escribe para la revista Poetas del mundo Azahar de España entre otras publicaciones literarias. Hace parte activa del Parlamento Internacional de Escritores y recientemente representó a Colombia en el Perú, en un Encuentro de poetas y gestores culturales.


En voz baja

Soy leña seca
en el fogón del tiempo.
Soy amanecer, soy viento,
momento cálido,
nube blanca, puro sueño.
Soy amor y llanto,
ave viajera y estrella.
Tengo sonrisa de niña 
por eso
clamo, clamo tanto!
Soy suave como un deseo
dicho en voz baja.



Jaime Gómez Nieto. Escritor colombiano (Bogotá, 1958). Ha publicado los libros Treinta poemas (1989, 1990), Individual (1994), Poemas a mi manera (1997), En busca del lenguaje (2000) y El vacío llega como inoportuno visitante (2008). Colaborador de revistas y periódicos en Colombia y a nivel internacional. Sus poemas han sido divulgados en diferentes antologías. En 2004 participó en el evento “Alzados en almas”, organizado por la Casa de Poesía Silva. En 1997 quedó finalista en el Sexto Concurso Internacional de Poesía de la revista La Porte des Poetes, en París. Es licenciado en español y literatura de la Universidad El Bosque de Bogotá. Es director de la revista La Joven Parca: literatura y revelación. Editor independiente y participante del Parlamento Internacional de Escritores.



Jorge Elías Guebely Ortega nació en Barranquilla. Fue profesor de literatura en la Universidad Surcolombiana de Neiva. Estudió en la Escuela Normal de Barranquilla, en la Universidad Libre de Bogotá, en el Instituto Caro y Cuervo y en La Sorbona donde se doctoró en Literatura Latinoamericana.

Además de su amplio trabajo como investigador y estudioso de la literatura, se ha dedicado a profundizar en la poética de José Eustasio Rivera desde las artes plásticas. Presenta en este festival una muestra de su aproximación pictórica a los sonetos de Rivera, que estarán expuestos en el café literario Puntos Suspensivos.



Marcos Fabián Herrera Muñoz. Nació en El Pital (Huila), Colombia, en 1984. Ha ejercido el periodismo cultural y la crítica literaria en diversos periódicos y revistas de habla hispana. Escribe en las páginas culturales del diario El Espectador de Colombia. Autor de los libros El coloquio insolente: Conversaciones con escritores y artistas colombianos (Coedición deVisage-con-Fabulación,2008);  Silabario de magia – poesía (Trilce Editores, 2011); Palabra de Autor (Sílaba, 2017); Oficios del destierro ( Programa Editorial Univalle, 2019 ); Un bemol en la guerra ( Navío Libros, 2019).

Ritual

Hemos aprendido a convocar el sueño y
            Ahuyentar el ruido,
Para conocer las revelaciones de los
           Atormentados.
Hemos prendido fuego para escuchar el
             Mensaje perdido del crepitar en la
             Hoguera.
Nos hemos extraviado en caminos de
         Guijarros y hierbas indómitas, en
         Busca de brizna que nos enseñe el
         Sendero.
Aún no hemos encontrado la quintaesencia
             De esta arena ignota y la cartografía de los
             Sueños ignorados.


Mayra Alejandra Perdomo. Neiva.  Licenciada en Educación Artística  egresada de la Universidad Surcolombiana y Especialista en Gerencia Educativa egresada de la Universidad Minuto de Dios. Reconocida artista y gestora cultural. Ponente en el Museo de Arte de Mali en Lima Perú. Nombrada por la Alcaldía de Neiva y la Secretaría de Cultura municipal como Gestora de Paz de La ciudad de Neiva por sus proyectos culturales y Artísticos en las comunidades más vulnerables, su inspiración su hija Dulce María Medina Perdomo de 6 años, quien le acompaña con sus interpretaciones infantiles. Actualmente es la Directora de la Academia de Artes del Huila y Líder de procesos de Investigación en el Área musical  de la Licenciatura en Educación Artística en la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

Cuando dejamos de soñar 


Muchas veces frustrada en la cama 
permanecía Eva, ella era quien no lograba avanzar
creía que todo ya estaba perdido, 
creía que todo había acabado
que el mundo caía a pedazos delante de sus ojos

lagrimas caian y se llenaba la habitación de lágrimas
 ella se ahogaba allí 
buscando ya en la profundidad de sus lágrimas un hueco para respirar.

siempre lo hallaba y respiraba pero era Eva quien volvía al mismo lugar
se convirtió como en el vicio de su Karma malévola
que no la dejaba o más bien ella no dejaba.


luego de tanto tic tacs de sus relojes, Eva partió a un lugar más sobrio, 
allí pudo abrir sus ojos sin ahogarse, 
allí abrió sus brazos, sus alas y empezó a volar, 
allí abrió su boca y empezó a cantar

era un lugar mágico las flores hablaban  y le decía llegaste
te esperábamos
ella creía que era un sueño más su realidad era esa.

luego empezó a caminar entre las pinturas más brillantes y cada paso que Eva daba 
dejaba una obra corta y abstracta
Solo ella podía
 entender y eran sus pies
los creadores de maravillas en aquel lugar

Eva  decía estoy muerta?
No, le decían las flores, 
Entonces qué lugar es este
y las flores le decían estás donde nos creaste
tu mente, osea que no me he ido
No.... dijeron las flores.

Eva intentaba  detener esta locura
pero al final decía prefiero esto al vivir mi vida,  
vacía, con torturas, llenos de vicios del mundo 
donde la gente más bruta se pone.

prefiero quedarme aquí pero se que no por mucho tiempo
solo déjame y seguiré ahogándome entre mis pensamientos, para danzar, y pintar lo que quiero ver en mi vida en realidad.

una obra que con mis pies dirigen cuál sera el paso a continuar. 

Eva  la creación y  yo soy creación 


Rudber Eduardo Gómez. Neiva. Bibliófilo y librero.
Licenciado en Filosofía y Letras, con experiencia docente de 20 años en los distintos niveles de educación. Miembro fundador del Colectivo Filosófico La Cigarra. Amante de la escritura, prepara su primer poemario, un libro de relatos en honor a su padre y una novela juvenil sobre la historia de Pitalito. Coautor del libro de poesía Trifolium (Ediciones El Magolo)

Comprometido con la cultura huilense. En proceso de metamorfosis.


Creo que nací viejo
Colecciono libros
billetes
monedas
estampillas
y derrotas.

Creo que nací viejo
Me detengo a observar las puestas de sol
y hablo a solas
conmigo mismo.

Creo que nací viejo.
Soy obcecado.
Hablo de política
filosofía
historia
y de literatos muertos.

Y aún así,
viejo como creo que soy,
viejo como soy,
soy un niño
que espera la muerte
como un regalo nuevo.



Sergio Antonio Chiappe Riaño (Bogotá, Colombia, 1972). Actualmente reside en la ciudad de Neiva.
Poeta y gestor cultural, administra el blog de poesía Claroscuro.

Poemas suyos hacen parte de diversas antologías y revistas culturales.
Ha participado en varios encuentros literarios en Colombia.

Autor del poemario El árbol de los ahorcados (Rosa Blindada Ediciones, Cali 2017). Libro distinguido con EL FAJÍN DE ORO otorgado en abril de 2018 en Lima, Perú por la Revista Cultural Olandina y la Casa del Poeta Peruano.


A DÓNDE VAMOS
cuando la tierra es apenas
un débil trazo

un apagado murmullo.

A dónde ir
si de la vida solo queda
un puñado de ceniza.




Arnulfo Rojas Yáñez (1947), Chaparral, Tolima. Es licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad de la Sabana.
Siendo muy niño su familia se traslada a vivir a Timaná, Huila. Allí desarrolló su oficio como educador y docente e influyó positivamente en la dinámica cultural e intelectual de la región.  
Es autor del libro Silva, el poeta de la muerte. Estudio y cosmovisión (Editorial Caza de Libros) 





Jesús Rodolfo Agudelo Salazar. Nació en Pensilvania, Caldas,  en 1.947.
Es bachiller del Seminario Menor “San José” de Pereira, licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás y especialista en Comunicación y Creatividad para la Docencia de la Universidad Surcolombiana de Neiva. Se desempeñó como docente de Español  y Literatura en Anserma (Caldas), en Tello, Teruel y Gigante (Huila). Culminó su labor docente en el Colegio Nacional “Ismael Perdomo” de este último municipio. Conforma el trío “Luis Alberto Osorio” con Hermes Trujillo  y Luis Alirio Embús.

Ganó el Concurso Departamental de Cuento “Humberto Tafur Charry” en 1.994; ha colaborado en los suplementos culturales de “La Nación” y del “Diario del Huila”.
Coautor de la Monografía de Gigante (1.989) y forma parte de los textos colectivos Memoria secreta de la infancia” (Neiva, 2.004), “Parvulario” (Neiva, 2.005), “Los mejores textos de Gigante escritos por sus mejores hijos” (Jorge Eliécer Peña, Neiva, 2.006), “Los nombres del viento, muestra contemporánea de poesía huilense” (Neiva, 2.011) y “Poeta de estos y otros lares” (Fundación Cuatrotablas, Garzón, 2.012).

OBRAS

POESÍA: “Entre espigas y abrojos” (1.998); “Siempre seremos tristes” (Altazor Editores, Neiva, 2.009); “Mientras cae la noche” (Altazor Editores, Neiva, 2.010); “Vengo a expresar mi desazón suprema” (Altazor Editores, Neiva, 2.013), y “¡Que nos dejan sin patria, amada mía!” (Thalassa Editores, Bogotá, 2.017).
CUENTOS: “Venga, hermano, le cuento” (Neiva, 2.000); “Cuentos que no son cuento” (Neiva, 2.014), y “La boda de los ratones y otros cuentos rimados” (Neiva, 2.018).
NOVELA: “Antes de que caiga la noche” (Altazor Editores, Neiva, 2.013).
RELATO: “Nuestro duende de la guarda” (Cuadernos Cuatrotablas, Garzón, 2.016. 




Mercy J. Olaya, es abogada en asuntos de arte y cultura e investigadora egresada de la Universidad Surcolombiana, evaluadora y asesora especializada de proyectos del programa Ondas de Colciencias, profesora universitaria, activista cultural y
aprendíz de música y artes visuales. 

Hija de la montaña luminosa nacida en el valle de las tristezas, bajo el seudónimo de LIETAYA ha explorado las texturas, las líneas, los colores y las formas que su territorio le ha enseñado con paciencia para permitirle parir una serie de ilustraciones que se engendraron en la confabulación de versos y cantos poéticos de otras mujeres que inspiran a la ensoñación, a la memoria y la palabra en la atmósfera de tornasoles en que habita la tierra de Guatypán y el Guaca-hayo al sur de los andes colombianos.



viernes, 25 de octubre de 2019

Fausto Marcelo Ávila Ávila


La poesía se escribe desde el renacimiento, desde la renovación. A cada instante se muere, a cada instante se nace.  Hay cosas que ya pertenecen al pasado, al olvido o al recuerdo, hay cosas que nuestras manos van a tocar por primera vez. 

La vida, pese a todas las circunstancias, a todas las adversidades es un regalo. 

La poesía anuncia con su voz, con su coro de voces la vida. 

Bienvenido Fausto a Claroscuro. 





FAUSTO MARCELO ÁVILA ÁVILA (Bogotá,1970), empezó a escribir joven, en 1992 inició una relación de trabajo con la revista Ulrika y con el Encuentro hispanoamericano de poesía. En 1994 Hizo estudios de filosofía en la Universidad Nacional, en 1998, realizó la coordinación editorial del libro Juego Limpio de la corporación Nuevo Milenio, ese mismo año se empleó como escolta en una empresa avícola de Bogotá, En el año 2000 un accidente de trabajo lo obligó  a pensionarse, en el año 2001 realizó el taller de poesía de la Casa de Poesía Silva, bajo la dirección del poeta Juan Manuel Roca. A partir del año 2007 inició su experiencia en la pintura, la cual ejerce hasta el momento de manera paralela a la poesía, en 2018 se publicó su libro “Pequeño Dios de la muerte”, en versión electrónica e impresa, bajo el sello Editorial Babilonia, su obra pictórica ha sido reseñada por varios medios de prensa del país al igual que sus poemas y entrevistas en medios radiales nacionales e internacionales y medios electrónicos.





*¿Quién es Fausto Marcelo Ávila Ávila? 


Fausto Marcelo Ávila, es un hombre soñador, un curioso de la vida; un hombre que ha vivido y ha estado al borde de la muerte, y no pierde la capacidad de soñar y de curiosear; es un ser que sueña poder llevar un universo en un poema. Ante todo, es un hombre en formación, un aprendiz con enormes ganas de seguir aprendiendo. 


*¿Qué representa la poesía en tu vida? 

 Para mí la poesía es la vida, es la mañana el medio día y la tarde. La poesía es lo único que me impide morir, aunque ella misma es una muerte constante.


*¿Cómo es tu proceso creativo al momento de escribir?

Las ideas llegan, imágenes y palabras que voy coleccionando en papeles y libretas; luego las digito y con el tiempo vuelvo sobre ellas y cuando encuentro puntos de contacto armo un libro. Escribir es un gran rayo que cae en mis dedos y se vierte en el papel. Escribir no es difícil, el trabajo de escribir luego, borrar y quitar lo que sobra es el verdadero trabajo, es la diversión de jugar con las palabras, de encontrar música. Es un deleite.


*¿Qué poetas o escritores han influenciado tu escritura?

Bueno: son muchas las fuentes en la que me he nutrido. Indudablemente quien marca mi inicio en la poesía es Cesar Vallejo, cuando  leí Espergesia cerca de los 8 años en un libro de texto, mi cuerpo se crispo y dije en mi mente " yo quiero decir cosas como esas de ese poema" y desde entonces en medio de idas y vueltas llegué a conocer a los clásicos, los españoles: Miguel Hernández, Lorca, Juan Ramón Jiménez, todo lo de los primeros años de colegio secundario; con ayuda de un maestro leí a los ultraístas, a los malditos, a Bécquer, y así me fui nutriendo, luego comencé a leer colombianos, Ciro Mendía, Los nadaístas, posteriormente llegue por cosas de la vida a conocer a los miembros de la revista Ulrika, con ellos conocí la poesía contemporánea, y en el marco del Encuentro Hispanoamericano de poetas pude conectar con escritores muy interesantes. Ahí encontré la voz de poetas diversos. Por eso no puedo hacer una lista; me nutro de todo lo que puedo leer, desde filosofía, mecánica cuántica, la misma Biblia y lo que llegue.


*¿Qué buscas y que has encontrado en la poesía?

Gracias a la poesía aún estoy vivo. Aun pienso, y he conocido lugares y personas que han marcado mi vida como los poetas Juan Manuel Roca, María Mercedes Carranza, José Ángel Leyva. Gracias a estos últimos mi libro vio la luz en el 2018. Y hoy por hoy a muchos jóvenes escritores que marcan vanguardia.


*También eres pintor, cuéntanos un poco sobre esto. 

La pintura llegó a mi luego de sufrir un accidente (un disparo en la cabeza) me desempeñaba como escolta. Quedé con algunas secuelas: la epilepsia, durante varios años me sumió en una cama, sin poder leer ni escribir, y ante este atoramiento comencé a hacer pequeños dibujos basados en mis alucinaciones; con el tiempo le tomé amor a esto de hacer dibujos; quise aprender más, estudio diariamente en el computador lo que puedo sobre técnicas, dibujo, color e historia del arte. Me di cuenta que mi trabajo era cercano al Art-brut o arte marginal de Dubuffet y los surrealistas. 
Hoy en día recuperé la capacidad de leer y escribir y lo complemento con el trabajo de pintar a diario.  



Pequeño dios de la muerte 
(selección de poemas)

Dos pequeños 
Juguetean con sus risas, 
Se esconden
En los laberintos 
Del recuerdo 
Recogen flores
De su jardín inventado,

Dos pequeños 
Auguran
En un balde 
De arena
Castillos y temores, 
Canciones y soles 
Aletean con sus sombras 
Al aire de la tarde
Izan cometas 
Con cola de trapo 
Y patean
Pelotas ajadas
Heridas entre las rocas 
Del viejo parque

Dos pequeños 
Mi sombra y yo
Jugamos al escondite 
En las grietas de la vida



Vinieron con las manos llenas 
De un extraño licor
De su región
Con unas costumbres salvajes 
Lúdicas
Lujuriosas
Vinieron a darnos el pan 
De una ciencia nueva 
Un arte
Más difícil
Que montar en bicicleta 
Y se alejaron
Con sus manos llenas 
Marcharon
Hacia otro lugar 
En donde contaban 
Otras historias
Y otros hombres sabían 
Como lograr una 
Música alegre.

A nosotros nos dejaron 
Un sinsabor
En la boca


Por el East-river y el Bronx
García Lorca
Pasea la mirada
Entre muchachos 
Que cantan
Enseñando sus cinturas
Por el East-river y el Bronx 
Un hombre
Arrastra en sus ojos 
El olvido
Nadie nunca sabrá 
Que mítica bestia 
Le lamía las heridas 
De una ciudad
Sepultada
Bajo el olor a fábrica 
Y sudores ácidos,
Por el East-river y el Bronx 
García Lorca pasea su sonrisa 
Dejándola caer
Con la furia del poema



OPTIMISTA

Se levantó con ganas de vivir
Se alzó sobre sus dos patas
Y se golpeó la cabeza con un mármol 
Recordó que no tenía
casa donde lo esperara un plato de sopa caliente 
Alguien con quien hablar 
Solo era un hoyo
Dentro de otro hoyo
Un esqueleto atado al cuerpo 
No quiso vivir más
Y decidió
Dejar caer sus pétalos marchitos 
Para morir con dignidad.



Amanecí
Con la herida del sol 
En el párpado derecho 
El otro murió
En un combate
Con la luna pequeña
Un filudo cuchillo 
A la mano 
Energúmeno
De un solo diente 
Pequeño dios
De la muerte

                                                  Fausto Marcelo Ávila Ávila



viernes, 30 de agosto de 2019

Andrés Matías


Todo nos cincela, todo nos marca la piel, todo se hace silencio y es allí, en ese estado donde descubrimos lo que somos.

Bienvenido poeta Andrés Matías a Claroscuro. 



ANDRÉS MATÍAS ( Armenia 1978 ) , poeta, ensayista y abogado , autor de los libros :
LA CANCION DE LOS CUERVOS BLANCOS , LA MARIPOSA EN EL MURO y LA LLUVIA EN LA MITAD DE LA NOCHE , sus libros han sido reseñados ampliamente en Colombia y algunos países de habla hispana , ha sido profesor de derecho penal en distintas universidades y  ha dictado conferencias en el mundo sobre poesía, arte y democracia , hace parte de la generación de finales de los 70s, su nombre es ampliamente re-conocido en la poesía hispánica , de personalidad solitaria  , amante a las flores, a las aves , vive en Salento y trabaja como vendedor de café y matas en EL GATO BOHEMIO CAFÉ LIBRO DE ARMENIA , actualmente dirige el taller de creación y apreciación poética Juan Restrepo Fernández y coordina FRENTE A LA MONTAÑA, lecturas de poesía en Armenia, escenario donde recibe a los poetas de Colombia en el Quindío. 




* ¿Quién es Andrés Matías?

Soy un ser lleno de contradicciones y abismos, una amalgama de abismos, heridas, precipicios y sueños, un ser que busca sus alas….


* ¿Qué es la poesía?

Es lo que a veces nos deja sentir las palabras, lo que muy de vez en cuando está en el poema, es una forma para ser, estar y permanecer en el mundo…


* ¿Cómo nacen tus poemas?

Nacen como una forma obsesiva, una imagen que se repite, un sueño que se repite, algo que está y en un principio es abstracto, es pequeño como una piedra y con el paso de los días toma forma y se escribe a través de mí….


* ¿Cuáles son mis obsesiones poéticas?

El sexo, la mujer, la muerte, el dolor, la soledad, el aislamiento y la carcajada 


* ¿Qué poetas o escritores han influenciado tu escritura?

El silencio de Hugo Mujica, la imaginación de Juan Manuel Roca, el ritmo de Enrique Lihn, las atmósferas de Holderlling, el abismo de Sergéi Yessenin, lo plástico de Trakl, el palimpsexto de Cesar Vallejo, lo elusivo en Nelly Sachs, la música en Aurelio Arturo; pero mi poeta es Carlos Obregón….  


* ¿Con que palabras te identificas?

Libertad


* ¿Que buscas y que has encontrado en la poesía?

Busco el aire y he encontrado alas ….


* ¿A dónde te ha llevado?

La poesía me lleva al silencio 


* ¿Que opinión tienes sobre la poesía que se escribe hoy día en Colombia?

La poesía que hoy se escribe en Colombia es maravillosa, cada día me sorprendo más y disfruto más a leerla, sería injusto nombrar a alguien, solo tengo mis manos abiertas para recibir este maná y mi corazón dispuesto para decir gracias a los poetas de Colombia, que, desde su quehacer, desde su orilla defienden a los muertos de los vivos…


* ¿Hacia dónde va la poesía?

La poesía va porque hoy, es ella y solo ella, la que tiene la pregunta por el hombre.  





5 poemas 



GENOCIDIO 

Mi poema está inundado de cadáveres. 




GRAZNIDO

El beso sin amor sabe a boca



INSOMIO 

El bosque taladra cada pájaro hasta dormir



OSCURIDAD

En la parte más alta del manzano, el dolor carga mi cráneo de flores invernales, el nombre de las cosas hace rodar los caballos en otoño, cae una a una las ramas del sueño, cae la carne y la memoria, la amarga canción de los poetas sube al cielo, y en la noche nos rodea con amor la luz de las estrellas, el camino solitario del poeta a su casa, es la frágil raíz que sangra el corazón de la noche....



MI GATO

El mío no se echa sobre el aire a cazar a Dios,
No tiene cuatro patas 
Ni hace crujir el techo cuando la luna es olvido 
Mi gato es un papel en blanco 
Que maúlla el silencio de los enfermos 
Y toma la leche oscura de Celan 
No tiene los ojos azules o grises o violetas 
Ni saber pintar las vocales de colores como nuestro padre, Señor Mío Rimbaud 
No tiene la cola larga de un lagarto 
Ni su pelo es a ras como un pobre cajero de banco 
Ni su lengua es áspera y corta como un ministro de Estado
Ni su pelo es oscuro como la habitación de un Papa
Ni su boca huele a mierda como la cereza en el plato del profesor de filosofía 
El mío es un gato hijueputa
Sabe tomar cerveza y pichar con mujeres y hombres al amanecer
Saber dar y que le den por el culo 
Ama ver los paisajes de invierno en la noche oscura de su corazón enfermo 
Mi gato odia a los críticos de arte y sube a la mesa para mear el almuerzo chimbo de arroz y papa de los críticos literarios 
Su sombra no es un tren averiado en las carreteras de Neptuno
No es una sola sombra larga 
Es su alma en todas las almas del mundo 
Mi gato es el hombre que sale del hospital amarrado a su cama de hierro
Con su bolsa llena de orines 
Y en la pijama sangre con Stevia, 
El mío, no tiene siete vidas 
Tampoco seis, ni cuatro 
Mi gato no tiene vida 
De pronto una pequeña vida 
Un pequeña sonrisa cuando el dueño de la casa 
Se vuelve mierda los dedos con las trampas para ratones

                                                                                 Andrés Matías

miércoles, 28 de agosto de 2019

Nostalgias



El amparo de la ceiba


Corría el año 1948, y en la capital se daba el suceso que partiría en dos y para siempre la historia y el corazón de Colombia: El Bogotazo.
Mi madre, mi abuela y mi tía vivían en Santa Rosa, en el valle de San Juan, en algún lugar de las montañas del Tolima. Para llegar a Ibagué viajaban en mula hasta Rovira, tras tomar aire y guarapo esperaban un pequeño e incómodo 
carrito que por unos cuantos centavos las sacaba de aquel pueblo. Una vez en Ibagué había que alistarse para una larga jornada cuyo destino era Bogotá. Este periplo tardaba entre 5 a 6 días, y fue el recorrido que hizo el abuelo Abdonías -quien era el gamonal liberal de la región- para acudir a la IX Conferencia Panamericana donde se urdía un plan orquestado por el gobierno de Estados Unidos para declarar al comunismo como una actividad fuera de la ley.
Antes de coger camino hacia Bogotá, los abuelos acordaron encontrarse en la hacienda, ya que a finales de ese marzo acababan de recoger la cosecha de café y tenían que hacerse cargo de vender la carga.  Por eso la abuela Mauricia dejó a mi madre y a mi tía al cuidado de sus hermanas en la casona de la calle 26 y se dispuso a volver a Santa Rosa como lo habían convenido.
La Violencia la tomó por sorpresa en la soledad de la hacienda, no había peones ni mujeres, no había nadie, solos los bultos del grano apilados en la bodega para llevarlos a los centros de acopio. Ella ignoraba todo lo sucedido en la capital. En el Valle de San Juan las noticias siempre llegaban tarde.
Cuatro o cinco días después fue por boca del tonto Tobías que por un plato de guisantes y un guarapo soltaría la lengua: "Ay Señora Mauricia la vienen a matar!" fue lo primero que dijo.  Después del segundo guarapo contó que La Chusma se había fugado de las cárceles y que venía como una mala nube arrasando con todo lo que encontraba a su paso, y desafortunadamente la finca y la abuela se encontraban en medio de su camino.  Ella ese día esperó a que cayera la tarde y la oscuridad le diera ventaja, corrió a campo abierto con un costal, una veladora y con el rosario en la mano hasta la vieja ceiba cuyo tronco ahuecado le proporcionaría la única oportunidad de seguir con vida.  Como pudo se metió dentro de aquel hueco, tapó la entrada con el costal, encendió la veladora cubriendo con cuidado la llama para no ser descubierta, rogó para que creyeran que era una luciérnaga y se encomendó a la protección de los ángeles de quienes siempre fue ferviente devota.


Durante toda la noche vio desfilar desde su escondite a la muchedumbre frenética blasfemando contra Dios y contra la patria. Tuvo que ser por intervención divina que esta gente pasó por Santa Rosa sin arrancar los geranios de las macetas, desmantelar puertas o ventanas, robarse los bultos de café o siquiera tomarse un sorbo de agua.

Sino hubiera sido por la advertencia de Tobías, el tronco ahuecado de la ceiba y la inmensa fe de la abuela, tal vez esa noche la historia de la familia habría tomado otro curso.




Dejando atrás Santa Rosa


Cuando la abuela salió de Santa Rosa lo hizo para no volver jamás.
Tomó a la tía Elsy de una mano y a mi mamá de la otra y con su dignidad y la precaria situación económica con que la dejó el abuelo se instaló en un humilde rancho a la orilla de un camino polvoriento. Para poder dormir tenían que estar totalmente agotadas para así no sentir la superficie dura de la barbacoa, la esterilla y la tierra seca.

El rancho estaba concebido para los jornaleros, escasamente protegía del sol y de la lluvia, desde allí los hombres cuidaban las reses que pastaban. Mataban las noches zurrunguiando el tiple y contando historias de animas y aparecidos para alejar el sueño.

Fue una época demasiado dura. La abuela cosía por encargo e iba casa por casa llevando los pedidos y cobrando el trabajo. Cabe decir que las distancias en el campo son enormes. Mientras tanto, las niñas crecían como podían.

Mauricia recibía la paga al final de la tarde y cuando por fin regresaba al rancho no tenía alientos para salir de nuevo. Por lo general le decía a mi mamá " Mija vaya hasta la finca de los Carretero y traiga pan y panela para pasar la noche y entretener las tripas".
Ir hasta la finca de los Carretero demoraba unos quince minutos de ida y otros quince de vuelta, esto para una niña de siete años, en pleno campo y a las seis de la tarde era toda una eternidad. Mi mamá -pienso yo- tomaba estas caminatas por el campo como uno más de los juegos de la infancia.

Cuando ya había andado un largo trecho veía salir de los altos pastizales a un perro grande y negro que se hacía a su lado y la acompañaba por el resto del camino, lo que más recuerda ella era la fuerte respiración del animal. Cuando ya estaba cerca de la tienda y podía ver las luces de la casa el perro desaparecía.

En cierta ocasión en la que se encontraron la abuela y Doña Empera, esta última pregunta: Maura ¿quién es el jovencito que acompaña a la niña cuando viene por el mandado, él no es de por estos lados? La abuela con una sonrisa y con la voz serena le contesta: Emperatriz, ¿cuándo Dios me ha quedado mal?



Fabricante de estrellas

                                                                                   En memoria de Mauricia Riaño

Recuerdo que la abuela acostumbraba recoger desde enero hasta casi entrada la época navideña papeles brillantes de todos los tamaños. Las envolturas de las chocolatinas Jet y de los caldos de gallina Knorr eran sus favoritos. Con las uñas alisaba los papeles hasta que no quedara la más leve arruga. Con cuidado los guardaba en el fondo de algún baúl bajo el peso de la ropa y de los libros que la acompañaban. Me parece verla sacando los papeles y sentándose cerca de una ventana donde la claridad del día le facilitaba hacer su trabajo manual. Comenzaba diseñando pequeños triángulos a los cuales doblaba las puntas. Luego los ensamblaba por parejas. Con una impecable destreza fabricaba las estrellas que pacientemente iba pegando sobre un telón oscuro que serviría para recrear el firmamento. La más grande y luminosa era la Estrella de Belén. Bajo aquella luz acomodaba el pesebre donde esperábamos el nacimiento del pequeño Niño Dios. 
Ha pasado el tiempo, y, sin embargo, nada ha borrado aquel recuerdo de mi abuela aguardando en profunda oración y regocijo la Bienaventuranza: La luz de un milagro.

                                                    Sergio Antonio Chiappe Riaño 
                                                    Neiva, 2019

domingo, 25 de agosto de 2019

Hernán Vargascarreño

Los silencios, todas sus formas, todas sus pieles cubren y desgarran nuestros cuerpos, nuestras memorias, nuestras nostalgias. 

Los silencios en todos sus lenguajes labran nuestras miradas.

Bienvenido poeta Hernán Vargascarreño a Claroscuro. 



Hernán Vargascarreño (Zapatoca, Colombia, 1960). 
Poeta, traductor y editor. Docente de literatura egresado de la Universidad Industrial de Santander. Dirige la revista de poesía Exilio. Se desempeña como docente en la ciudad de Bogotá.

Publicaciones: 

País íntimo (2003), 
Piedra a piedra (2010), 
El viaje (antología) (Ediciones UIS, 2012), 
Tempus (2014), 
Montuno (2016) 

y sus traducciones al español en ediciones bilingüe: 

 Almenas del tiempo, de Edgar Lee Masters
¿Quién mora en estas oscuridades?, de Emily Dickinson
Antínoo, de Fernando Pessoa.

Distinciones: 

Premio Nacional de Poesía Antonio Llanos (Biblioteca Centenario, Cali, 2000); 
Segundo finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá IDCT (2002);
Premio Nacional de Poesía Sin Banderas de la Casa Silva (2003); 
Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango (2010). 

En el 2012 fue uno de los cinco profesores ganadores del Concurso Nacional de Cuento RCN-Ministerio de Educación. 

Sus libros han sido publicados por la Universidad del Magdalena, Universidad Industrial de Santander, Universidad Externado de Colombia, Ediciones Exilio, y ha sido incluido en ocho antologías nacionales y extranjeras, incluyendo una en portugués publicada en Portugal y otra en inglés publicada en Estados Unidos.


Montuno
Hernán Vargascarreño
(selección de poemas) 




Cuchillos 

Con este cuchillo he matado varios animales, he capado verracos y he abierto exquisitos frutos -nunca quisiera matar a un hombre. Siempre lo llevo al cincho. A los seis años me lo entregó mi padre: Esa es su hombría mijo, a cuidarla.

Cuando lo afilo en silencio, brotan de la piedra mis extraños pensamientos, los que voy afilando también para mis futuros días. Cuando lo hago brillar poniéndolo al sol, pienso en la vida de otro hombre, tan oscuro como yo.

Apenas tiene unos centímetros, y sin embargo, es el único limite entre dos machos de estas montañas. Por él se nos va la vida en un instante. Por eso lo respetamos tanto, por eso nunca lo mostramos y lo acariciamos en secreto como algo sagrado. Tan brillante él, pero tanta sombra que hace. 



Las bestias

Arreamos las bestias pero en realidad arreamos nuestros propios silencios. El camino mil veces hecho lo sabemos de memoria. No hay desvíos ni esperanzas de voltear el mundo.

Una música nos espera en el pueblo. Una cama de alquiler y unas monedas para el placer con las hembras. Afuera, las bestias nos esperan en su sombra como la silueta de un sino que nos pertenece.

Camino a casa, por estos montes de silencio, el recuerdo se nos vuelve un guindajo de nada al pensar en el aroma de las mujeres alquiladas y tenemos que sacudirnos las sombras para recordar que somos. Lo mismo hacen las bestias cuando relinchan y se sacuden de estos caminos solitarios, ya cayéndonos el oscuro encima, cuando los montes cantan su desolada canción mientras van engullendo la noche. 



La casa 

Al remontar la montaña
una casa abandonada
se sostiene apenas
en los delicados hilos del olvido.
Los montes, condolidos por la pena,
evitan cualquier eco de sus lamentos
y los engullen en sus neblinas
para mitigar en algo
el duro paso de los peregrinos.
El viento, como una forma del tiempo,
ya ha destrozado puertas y ventanas,
y entra y sale a su antojo
transfigurando las quejumbres del abandono
que se esfuman ladera abajo
haciendo rodar sus huesos invisibles.




El llamado

Miguel, mi padre,
va manejando un camión
cargado de vituallas;
con sus veinte años
atraviesa anhelos y montañas
mientras el motor arranca ecos
hermanos de estas soledades.
Ahora está muerto y no lo sabe.
Mi madre, Luisa María, a la vera
de la carretera distingue ya
el ruido del motor a la distancia,
y su belleza de virgen campesina
se agita en sus olores a café y
a limoneros; va rumbo a Zapatoca 
y siente ya en todo su cuerpo
el llamado de un hombre taciturno.
Y yo, mirándolos desde muy lejos,
atisbando el momento de su encuentro,
buscando una sombra de dónde asirme,
tallando un corazón en lo oscuro
y presintiendo el relámpago de la vida.
Tuve que esperar ocho años más
para ser el séptimo en sus entrañas,
cansado un poco ya de tanta espera
pero alegre al fin y al cabo
cuando la luz lacró mi día.
Sigo viendo a mis padres,
lejanos ya de tantos años sin hablarme
porque de pronto se acabaron sus palabras.
Y también veo a mis hijos
recibiendo mis caricias, mi cariño, 
esperando para siempre el llamado
de sus sombras que nunca existirán. 



Sombras 

Cuando llegamos a la cima
y atisbamos el primer recodo del camino
que baja entre neblinas,
vimos ya sin asombro
que nuestras sombras iban adelante,
algo lejos, ya perdiéndose en el recodo.
Nos guiaban a su manera para cuidarnos
de los peligros de caer a los abismos.
Nosotros las seguíamos a nuestro ritmo,
recelosos,
cuidando de no perder sus siluetas,
no fuera que una de ellas se desbarrancara
y por pura humanidad
se llevara nuestros cuerpos.



Ancianos

En esa sombra de casa vive una pareja de ancianos. Todos los días se mueren pero siempre lo olvidan. Ya no tienen perro ni animales, nada mueve el rancho. Tenemos que venir un día de estos a desyerbar sus patios.

Pasemos en silencio para no despertarlos. Así, cogidos de la mano y dormidos sobre aparejos, no saben que existen aunque exhalen sombras. Mejor para el rancho, que ya los sueña en otro mundo pero por costumbre los sigue cobijando para no dejar morir sus muertos. 




10

NADA FUE CIERTO.
Ni siquiera el tren
en el que en este momento te ves partir.
No te molestes en promesas ni despedidas
ahora que se acabaron todos los paisajes.
Tú mismo, más que nadie,
has sido solo sombra de espejismos.
Alguien Oscuro por fin te lleva a casa
mientras los trenes soñados
siguen pasando
como sueñan las horas insulsas
sobre las piedras.

                                                                        Hernán Vargascarreño



Montuno
Hernán Vargascarreño
Prólogo de William Ospina
Libro finalista del Premio Nacional de Poesía Ministerio de Cultura 2017